Teología Litúrgica - ¿Orar hacia el Padre? En torno a la pluralidad trinitaria de la lex orandi

Adolfo Ivorra

 

Artículo publicado en Estudios Trinitarios 42 (2008), 307-327.

 

Del Padre, por el Hijo, en el Espíritu. En el Espíritu, por el Hijo, al Padre [1] . Este esquema se ha propuesto, constantemente, como el esquema trinitario de la liturgia. Sin embargo, este no fue el único esquema trinitario presente en la liturgia del primer milenio, ni tampoco es el único esquema de hoy. Aunque en varios ámbitos de la teología se propone una mayor atención a la figura del Padre como fuente y destino de la vida teológica y económica [2] , creemos que dicha revalorización, de llevarse a cabo, no puede pretender imponer un esquema trinitario inmutable. En el ámbito extra-romano, esto es, oriental y occidental no romano, encontramos muchos testimonios antiguos y nuevos de oraciones dirigidas a Cristo. En el rito romano también encontramos algunos pocos [3] . Estos testimonios no se pueden justificar siempre como mera reacción ante la herejía arriana sino que, como veremos, tienen en cuenta el locus celebrationis y la anámnesis litúrgica. En el rito hispano-mozárabe, dado a dirigir la oración a Cristo de forma general, encontraremos también la sensibilidad del locus celebrationis y la anámnesis litúrgica, cuando con ocasión de la fiesta de Pentecostés se dirija la oración al Espíritu.

Esta breve incursión en algunos misales actuales occidentales nos permitirá descubrir que los esquemas trinitarios en la liturgia son versátiles, aunque con el tiempo han sufrido un proceso de uniformización. Dicho proceso tiene su inicio en los concilios, tal y como nos lo explica Vagaggini, aunque sitúa a los concilios como una expresión más del esquema: «La fuerza de esta regla en la antigüedad era tal, que, como es a todos conocido, el concilio de Hipona del año 393, al que asistió San Agustín, entonces simple sacerdote, y no obstante el peligro del arrianismo, que podría tomar de esto pretexto para atacar la fe católica, formuló de modo universal y absoluto: cum altari assistitur, semper ad Patrem dirigatur oratio » [4] . Pero esta explicación tiene dos puntos débiles, además de situar los concilios como una expresión más: considerar que la norma de ese concilio se realizó al margen del arrianismo y que su dictamen fue universal. Esto último es evidente: se trata de un concilio regional; las liturgias hispana y galicana dirigirán al Hijo oraciones después del s. IV. Pensar que el concilio se decanta por un esquema trinitario sin tener en cuenta al arrianismo es ahistórico e ingenuo. Unos cincuenta años después, en Calcedonia, se hacía una apuesta cristológica irénica, ajena a los textos bíblicos [5] .

El esquema ad Pater per Christum , además, siempre podrá ser calificado de subordinacionista [6] . Ya lo era en cierto modo en el s. II con Ireneo: «Para Ireneo el Hijo es Dios, participa ciertamente de la divinidad, viene del Padre, pero el obispo de Lión reserva la denominación ὁ θεός para el Padre [...] La divinidad del Hijo, que no se pone en duda, es compatible para Ireneo con una cierta “subordinación” respecto del Padre» [7] . Por tanto, la mediación de Cristo en este esquema, sobre todo si se propone como esquema absoluto, estará siempre necesitada de constantes explicitaciones: ¿qué significa que Cristo es mediación? ¿Cómo se comprende su mediación ad intra ?, etc. Al admitir esquemas paralelos y complementarios, predisponemos a una comprensión sosegada tanto de este esquema como de los demás esquemas trinitarios.

1. Breves testimonios de la antigüedad cristiana

Sería un error pensar que el esquema trinitario a Patre per Christum in Spiritu es específicamente romano u occidental. Así, por ejemplo, lo encontramos en las intercesiones de la anáfora del egipcio Eucologio de Serapión (s. IV):

Te enim increatum invocavimus per Unigenitum in sancto Spiritu: missericordiam consequatur hic populus, profectu dignus fiat, mittantur angeli, adese populo in destructionem mali et in confirmationem Ecclesiae [8] .

El increado es el Padre, invocado por el Unigénito en el Espíritu Santo. No parece ilógico aventurar que el ángel de este embolismo pudiera tener un sentido cristológico [9] . La doxología confirma el esquema trinitario de las intercesiones:

Per Unigenitum tuum Iesum Christum in sancto Spiritu, sicut erat et est et erit in generationes generationum et in omnia saecula saeculorum. Amen [10] .

Estos ejemplos de lo que sería el esquema trinitario de Cartago II en la anáfora del Eucologio, no deben hacernos suponer que dicho esquema era el típico. En la misma anáfora, un poco antes, encontramos lo que sería una epíclesis del Verbo [11] :

Adveniat, Deus veritatis, sanctum tuum Verbum super hunc panem, ut panis fiat corpus Verbi, et super hunc calicem, ut calix fiat sanguis veritatis [12] .

El paralelo entre el Deus veritatis y la sanguis veritatis puede hacernos pensar en que se trata de una súplica a Cristo. Sin embargo, el contexto anterior no nos permite afirmarlo. En cambio, es claro que el esquema trinitario se transforma en propiamente binario: a Patre per Christum ( in Christum ).

La acción santificadora de Cristo no es infrecuente en los Padres. Pensemos que desde san Ignacio de Antioquía se habla de la acción santificadora de Cristo sobre las aguas en su Bautismo. Y esto no se debe a la ausencia de una reflexión pneumatológica. En san Gaudencio de Brescia (s. IV) lo vemos claramente: «Cristo, en efecto, nació del Espíritu Santo y, como convenía que cumpliera todo lo que Dios quiere, entró en el Jordán para consagrar las aguas del bautismo, y después salió del agua lleno del Espíritu Santo, que había descendido sobre él en forma de paloma» [13] .

Estos pocos textos litúrgicos –podríamos citar muchísimos más– nos dan una buena muestra de la pluralidad de esquemas trinitarios en la lex orandi de los primeros siglos. Pero esta pluralidad no se limita a estos primeros testimonios.

2. Misal romano 2002 ( editio typica tertia )

El misal católico más utilizado por los cristianos occidentales es el misal romano, cuya tercera edición no ha sido traducida todavía a todos los idiomas. En él el esquema trinitario a ( d ) Patre ( m ) per Christum in Spiritu es el más empleado. Cuando veamos el misal romano “extraordinario” (1962) [14] nos daremos cuenta que la omnipresencia del esquema trinitario citado es fruto de la supresión de algunas oraciones que existían en el misal “extraordinario”. Sin embargo, en el conjunto, la presencia esquemas trinitarios alternativos en ámbito romano es escasa. No encontramos oraciones dirigidas al Espíritu Santo.

Oraciones dirigidas a Cristo [15] :

Hebdomada I Adventus, Feria sexta, Collecta:

Excita, quæsumus, Domine, potentiam tuam, et veni,

ut, ab imminentibus peccatorum nostrorum periculis,

te mereamur protegente eripi,

te liberante salvari.

Dominica Prima y Quarta Adventus , Oratio (MR 1962). Feria Sexta . Quatuor Temporum Adventus , Oratio .

Las oraciones dirigidas a Cristo se identifican en el rito romano por el embolismo conclusivo que las acompaña: Qui vivis et regnas . Esta oración tiene este embolismo, aunque nada indica que pudiera dirigirse a Cristo. Se trata de una oración que cita y glosa el Sal 79, 3.

In feriis Adventus, Die 24 decembris, Collecta:

Festina, quæsumus, ne tardaveris, Domine Iesu,

ut adventus tui consolationibus subleventur,

qui in tua pietate confidunt.

Feria Quarta. Quatuor Temporum Adventus , Oratio .

Aquí no caben dudas. La oración se dirige a Cristo, al que se pide su pronto advenimiento –que sucede el 25– que consolará a los que esperan en él. Sin embargo, el día de Navidad no encontraremos ninguna oración dirigida a Cristo. De todas formas, la cercanía a la encarnación de Cristo lleva a dirigir confiadamente a Él la oración. El día litúrgico, el locus celebrationis ofrece, aunque sólo en este día, un esquema trinitario cristocéntrico.

Feria V post Ss.mam Trinitatem. Sanctissimi Corporis et Sanguinis Christi, Collecta:

Deus, qui nobis sub sacramento mirabili

passionis tuæ memoriam reliquisti,

tribue, quæsumus,

ita nos Corporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari,

ut redemptionis tuæ fructum in nobis iugiter sentiamus.

Feria V post festum Ssmae Trinitatis. In festo Ssmi Corporis Christi

Postcommunio

Fac nos, quaesumus, Domine,

divinitatis tuae sempiterna fruitione repleri:

quam pretiosi Corporis et Sanguinis tui

temporalis perceptio praefigurat.

Feria V post festum Ssmae Trinitatis. In festo Ssmi Corporis Christi, Post Communio .

La fiesta del Corpus implica también un modelo trinitario distinto. La archiconocida oración colecta, que también encontramos en el rito de bendición con el copón o la custodia, no hace falta comentarla. Singular es, sin embargo, la oración después de la comunión, donde el trasfondo son las mismas palabras de Cristo en su vida terrena: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6, 54).

Die 14 septembris. In exaltatione sanctae Crucis, Post communionem:

(Missae Votivae. 4. De mysterio sanctae Crucis)

Refectione tua sancta enutriti,

Domine Iesu Christe, supplices deprecamur,

ut, quos per lignum crucis vivificæ redemisti,

ad resurrectionis gloriam perducas.

De forma semejante a la anterior oración postcommunio, esta oración del día de la exaltación también manifiesta los efectos de la comunión, pero la vida futura no se vincula con la comunión sino con la cruz, misterio de este día. La oración se dirige así a Cristo que ha muerto por nosotros en la cruz.

Ritus communionis

Domine Iesu Christe, qui dixisti Apostolis tuis:

Pacem relinquo vobis, pacem meam do vobis:

ne respicias peccata nostra,

sed fidem Ecclesiæ tuæ;

eamque secundum voluntatem tuam

pacificare et coadunare digneris.

En el Rito de comunión nos encontramos con una oración modificada del misal de 1962. De una oración secreta dicha con las manos juntas pasamos a otra dicha en voz alta con las manos extendidas [16] .

Antes de la comunión:

Domine Iesu Christe, Fili Dei vivi,

qui ex voluntate Patris,

cooperante Spiritu Sancto,

per mortem tuam mundum vivificasti:

libera me per hoc sacrosanctum Corpus et Sanguinem tuum

ab omnibus iniquitatibus meis et universalis malis:

et fac me tuis semper inhaerere mandatis,

et a te numquam separari permittas.

O bien:

Perceptio Corporis et Sanguinis tui, Domine Iesu Christe,

non mihi proveniat in iudicium et condemnationem:

sed pro tua pietate prosit mihi

ad tutamentum mentis et corporis,

et ad medelam percipiendam.

Del mismo modo que en la postcommunio del día del Corpus , aquí se establece una relación entre la comunión y los beneficios espirituales, que esta vez están de forma negativa: se pide que la comunión preserve de la condenación eterna [17] .

3. Misal romano de 1962:

En el anterior misal romano, usado en la actualidad de forma extraordinaria, encontramos más oraciones dirigidas a Cristo.

Dominica Tertia Adventus, Oratio:

Aurem tuam, quaesumus, Domine,

precibus nostris accomoda:

et mentis nostrae tenebras gratia tuae

visitationis illustra.

Como en la primera oración que veíamos en el misal romano de 2002, esta oración del tercer domingo de adviento no tiene una connotación cristológica, y bien podría dirigirse al Padre si tuviera otro embolismo. Lo mismo cabe decir de la siguiente:

Sabbato. Quatuor Temporum Adventus, Oratio:

Deus, qui conspicis, quia ex nostra

parvitate affligimur: concede propitius;

ut ex tua visitatione consolemur.

Oratio:

Misal romano 1962

Sabbato. Quatuor Temporum Adventus

Misal romano 2002

Die 21 decembris

Preces populi tui, quaesumus, Domine, clementer exaudi: ut, qui iuste pro peccatis nostris affligimur, pietatis tuae visitatione consolemur.

Preces populi tui, quæsumus, Domine, clementer exaudi, ut, qui de Unigeniti tui in nostra carne adventu lætantur, cum venerit in sua maiestate, æternæ vitæ præmium consequantur.

Sabbato.

Quatuor Temporum Quadragesimae

Preces populi tui, quaesumus, Domine,

clementer exaudi: ut, qui iuste pro peccatis nostris affligimur, pro tui nominis gloria misericorditer liberemur

La oración adventual del sábado es readaptada el 21 de diciembre del misa de 2002 y en un sábado de cuaresma del misal de 1962. En ninguna de ellas –del misal de 1962– encontramos algún título cristológico. La oración del misal de 2002 sitúa la oración dentro del esquema trinitario ad Patrem .

Dominica I post Epiphaniam. Sanctae familiae Iesu, Mariae, Ioseph, Oratio:

Domine Iesu Christe, qui, Mariae

et Ioseph subditus, domesticam

vitam ineffabilibus virtutibus consecrasti:

fac nos, utriusque auxilio, Familiae

sanctae tuae exemplis instrui; et consortium

consequi sempiternum.

Postcommunio:

Quos caelestibus reficis sacramentis,

fac, Domine Iesu, sanctae Familiae

tuae exempla iugiter imitari: ut, in hora

mortis nostrae, occurrente gloriosa

Virgine Matre tua cum beato Ioseph;

per te in aeterna tabernacula recipi mereamur.

En la celebración de la Sagrada Familia, las oraciones se dirigen a Cristo, pues Él no es uno más dentro de la Sagrada Familia. Esto debió ser muy importante en una época de una piedad mariana exacerbada y en una piedad creciente a la figura [18] , antes casi sin relevancia, de san José. Éste y María son mencionados en igualdad, debido a su matrimonio y a su carácter de padres de Jesús. Sin embargo, en la postcommunio se deja sentir la influencia de la piedad mariana reinante, dando una sutil diferencia entre María ( gloriosa ) y José ( beato ).

Dominica II Passionis seu in palmis

Domine Iesu Christe, Rex ac Redemptor noster,

hos ramos gestantes, solemnes

laudes decantavimus: concede propitius;

ut, quocumque hi rami deportati fuerint, ibi tuae

benedictionis gratia descandat, et, quavis daemonum

iniquitate vel illusione profligata,

dextera tua protegat, quos redemit.

El domingo de Ramos es el día en que Cristo entra en la ciudad santa, en Jerusalén, para completar su misión y otorgar definitivamente la redención a los hombres. No extraña, por tanto, que esta oración se dirija a Él. Debemos tener en cuenta el canto de la procesión de los Ramos: Gloria, laus et honor, tibi sit, Rex Christe, Redemptor .

Feria IV infra octavam Paschae, Postcommunio:

Ab omni nos, quaesumus, Domine,

vetustate purgatos: sacramenti tui

veneranda perceptio in novam

transferat creaturam.

Feria sexta Hebdomada I in Quadragesima (MR 2002)

La postcommunio no ofrece un contenido cristológico propio. Sólo la mención de los sacramentos del Señor da una connotación a esta oración, que pasa al misal de 2002 como oración dirigida al Padre. Lo mismo ocurre con la siguiente oración, repetida algunas veces en el misal de 1962 y omnipresente en el misal de 2002:

Feria VI. Quatuor Temporum Pentecostes, Postcommunio:

Misal romano 1962

Feria VI. Quatuor Temporum Pentecostes

Dominica XXII post Pentecosten

Misal romano 2002

Sabbato Dominica II Paschæ

...

Sumpsimus, Domine, sacri dona mysterii: humiliter deprecantes; ut, quae in tui commemorationem nos facere praecepisti, in nostrae propiciant infirmitatis auxilium.

Sumpsimus, Domine, sacri dona mysterii, humiliter deprecantes, ut, quæ in sui commemorationem nos Filius tuus facere præcepit, in nostræ proficiant caritatis augmentum.

Ordo Missae

Veni, sanctificator omnipotens aeterne Deus:

et benedic hoc sacrificium tuo sancto nomini praeparatum.

Finalmente, en el Ordo Missae encontramos, en el ofertorio, una oración proléptica para la santificación de los dones. Es importante señalar que no se menciona al Espíritu Santo, lo que hace que la oración en cuestión sea más antigua de lo que parece, y bien podría formar parte de una epíclesis de alguna anáfora [19] .

4. Misal Hispano-Mozárabe

En el Missale Hispano-Mozarabicum las oraciones dirigidas a Cristo son numerosas, debido al contexto anti-arriano del rito visigótico. Por tanto, aquí no rige el criterio del locus celebrationis . De hecho, en una misma oración se puede dirigir la alabanza al Padre para después dirigirla al Hijo. En la illatio (prefacio) IV del tiempo Cotidiano lo vemos claramente:


Esquema trinitario “ad Patrem”


Oración dirigida a Cristo

Dignum et iustum est

nos tibi gratias agere,

Domine, sancte Pater,

æterne omnipotens Deus,

per Iesum Christum

Filium tuum Dominum nostrum;

qui tecum in origine mundi

et cum Spiritu Sancto mundo præbuit lucem,

extendit cælum virtute,

fundavit aridam sapientia,

divisit aquas intellectu,

simulque in his universa creavit;

extremo,

hominem ad imaginis et similitudinis suæ formam constituens,

spiraculo vitæ rationabilis animavit .

Et nunc,

Domine,

tu es humani generis conditor,

et omnium in te credentium

in assumpto homine

sanguinis effusione redemptor;

te metuunt potestates,

tibique omnes famulantur virtutes,

te duodenus senum coruscus ordo,

te eniam collaudat ineffabilis angelorum multiplex legio .

Tibi cherubim ac seraphim

senarum volatus stridore alarum,

æternæ laudis trigemina voce carmina concinentes,

incessanti voce canticum laudis exsolvunt,

ita dicentes

Del Creador se pasa al Salvador, del Padre al Hijo, si bien ambos reciben el calificativo de Señor – Domine –, lo cual puede significar la unión de dos textos diferentes o el cambio de Persona divina a la que se dirige la oración [20] . De todas formas, el sentido es claro: el que fue Creador es también ahora Redentor [21] . La efusión de la sangre en el Dios encarnado – assumto homine – es redención para los que creen en Él. Pero el cambio de Persona trinitaria implica el cambio de las palabras tomadas del Veronense : «por lo que la comparación conditor – reformator del Ve se transforma en la más apropiada conditor - redemptor » [22] , adecuándose más a Cristo, redentor de los que creen en él [23] , como nos dice la illatio .

También Cristo es el agente de la epíclesis, que actualmente atribuimos, como si fuera normal, al Espíritu Santo [24] . Así en un Post Pridie del miércoles de la semana II de Cuaresma, en donde Cristo emite su bendición desde el cielo donde habita:

Emitte, Christe Filius Dei, de sanctis caelis tuis

copiam tuae benedictionis,

quo et ieiunium nostrae devotionis gratum efficiatur in oculis tuis,

et haec libamina benedictione sanctificetur tuae virtutis .

R/. Amen.

Te praestante, Domine Iesu Christe,

qui cum Patre et Spiritu Sancto,

unus peromnia Deus,

haec omnia

nobis valde bona creas...

Hemos transcrito también una parte del embolismo –toda eucología hispana tiene su embolismo– porque es diferente a las típicas de los Post Pridie ( Te praestante, sancte Domine, quia tu haec omnia nobis... ). Éste es más trinitario, mencionando todas las hypostásis , mientras que los embolismos típicos son dirigidos al “Señor”. Además, Cristo es contemplado en la unidad divina, junto con el Padre y el Espíritu, sin ninguna “subordinación”.

En la fiesta de Pentecostés [25] se manifiesta el criterio del locus celebrationis , dirigiendo la oración al Espíritu Santo. Pero antes hay que señalar que el Espíritu Santo se pone en relación con la obra de Cristo, mostrando cómo el Filioque hispano [26] inunda todo: promissa nobis per Filium Dei Sancti Spiritus munera [27] ; Cuius in rotis auriga ipse vitae Spiritus manens, propriae potestatis imperio cunctum subiecit Christi pedibus mundum [28] . La procesión del Espíritu del Padre y del Hijo es también un tema recurrente. Este último dato nos indica el carácter tardío y a la vez completo de la doctrina trinitaria de esos textos.

La epíclesis eucarística post narrationem institutionis suele ser una súplica dirigida al Padre para que santifique los dones. Al margen de unos pocos y anecdóticos testimonios de epíclesis donde Cristo es el sujeto ad quem y el agente de la epíclesis, los textos más recientes pedirán al Padre que envíe el Espíritu santificador. En el día de Pentecostés, sin embargo, no sólo se pide que el Espíritu Santo santifique los dones, sino que a Él mismo se dirige la oración, pidiendo que Él acepte los dones:

Suscipe, quaesumus, Spiritus Sancte, omnipotens Deus,

sacrificia te auctore instituente decreta;

qui illibatae virginis in utero quondam membra,

in qua Verbum caro fieret,

quibus hoc rite sacrificium competeret, immaculata formasti.

In cuius haec similitudinem Corporis et Sanguinis munera ingerimus,

et ut plenitudinem debitae sanctificationis

te ditificante obtineant supplicamus.

Esta breve parte inicial del Post Pridie , al margen de toda tipología –que encontraremos después– es, sin duda, una confesión suma de la divinidad del Espíritu. No sólo es Dios y se le pueden dirigir oraciones por ello, sino que Él debe aceptar los dones que se le ofrecen y santificarlos. Esto nos puede parecer extraño, pero no lo es tanto si consideramos que las antiguas epíclesis pedían al Padre que Él, con su poder, santificara los dones, obviando toda mención al Espíritu Santo. Nos encontramos, por tanto, con varios modelos epicléticos:

ad Patrem

Ad Filium

ad Patrem

ad Spiritum

per Patrem

per Filium

per Spiritum

per Spiritum

Estos esquemas nos permiten comprender que la apropiación de la santificación al Espíritu no es, en la lex orandi , primitiva [29] . El desarrollo de la pneumatología será clave para que esta apropiación se dé [30] .

5. Conclusiones

La lex orandi eclesial, especialmente la actual, nos muestra la pluralidad de esquemas trinitarios por los que se rige la prex cristiana. Ni en sus comienzos ni en la actualidad, el esquema trinitario ha sido único. Sin embargo, hay que constatar la tendencia del rito más común, el romano, de uniformar los esquemas en uno único, haciendo caso a concilios antiguos propiamente regionales. Esta tendencia conlleva una espiritualidad propia, la del Padre como origen de la santificación y meta de la alabanza. No obstante, en los tiempos escépticos que corren, donde la divinidad de Cristo es puesta en duda constantemente por documentales, libros, etc., donde el Espíritu Santo es concebido como una especie de fuerza impersonal, en estos tiempos decimos, habría que dar mayor cabida a otros esquemas trinitarios en la oración. Estos esquemas alternativos ejemplifican la lex credendi de la Iglesia sobre la divinidad del Verbo y del Espíritu y, por medio de la lex orandi , influyen eficazmente en la vida ( lex agendi ) de la comunidad. La tendencia devota bajo-medieval a Jesucristo, dejando de lado muchas veces al Padre, y algunas agrupaciones actuales que oran al Espíritu Santo no son desviaciones del esquema “clásico”, sino manifestaciones extra-litúrgicas de una carencia, de una falta de pluralismo. Por otro lado, los esquemas trinitarios alternativos tienen una mayor capacidad de ser acogidos por los fieles que no tienen en la liturgia su lex orandi subjetiva. La liturgia, encuentro con el Padre, el Hijo y el Espíritu, debe tener siempre esquemas trinitarios que sean expresivos de ese encuentro.

Estos propósitos se encuentran a veces con una fundamentación poco clara o imperfecta. Cuando la oración se dirige al Hijo, o el Hijo es el agente de la santificación (epíclesis), nos encontramos con un esquema binario o unilateral, no trinitario. Este defecto también lo encontramos cuando la oración se dirige al Padre –por el Hijo–, y sólo basta con “aumentar” el campo trinitario, por decirlo de algún modo. ¿Cómo se puede concebir un esquema trinitario completo en una oración al Hijo, o una santificación de éste? La oración para la comunión del celebrante principal en el rito romano nos puede dar un posible esquema:

Domine Iesu Christe, Fili Dei vivi,

qui ex voluntate Patris,

cooperante Spiritu Sancto,

ad Christum

ex Patris

in Spiritu

En esta oración, Cristo mantiene su condición de enviado del Padre –esquema ad Patrem – aunque en un nuevo contexto oracional. Pero no es más que una adaptación del esquema ad Patrem . Otros esquemas son posibles. En el Eucologio de Serapión se aludía al in Christum . ¿Puede configurarse un esquema trinitario al Espíritu de este modo? La liturgia hispana de Pentecostés lo ha logrado, pero ha excluido al Padre: Suscipe... Spiritus Sancte... in qua Verbum caro fieret . Es importante el hecho de que este Post Pridie haya concebido su esquema desde la historia salutis . Es más, es muy probable que la ausencia manifiesta de ésta en muchas oraciones romanas menores como las colectas, etc., sea la causante de la asunción sin más del esquema ad Patrem . Cuando el locus celebrationis –que implica normalmente el memores de un acontecimiento salvífico concreto– hace que la oración se dirija al Hijo o al Espíritu, es porque la oración tiene contenidos “nuevos” que no son obstinadamente abstractos. Aquí se comprende que la predilección por la eucología antigua y breve no tenga los desarrollos trinitarios de otros textos más prolijos que han tenido que vérselas con herejías y doctrinas ambiguas. De todos es sabido que las herejías han sido siempre ocasión de clarificación e influencia positiva en la lex orandi , sobre todo en el campo trinitario.

De todo esto se desprende que el rescate de oraciones “perdidas” y la composición de nuevas mirando directamente a la historia salutis –atestiguada en la Escritura– puede ser de gran ayuda para comprender mejor a la Trinidad y no caer en un subordinacionismo mental, a la desafortunada espera de uno real.

Adolfo Ivorra

Madrid


[1] Dicho de forma más amplia y teniendo en cuenta la historia de la salvación: «Todo don, en definitiva, viene del Padre ( a Patre ) por el Hijo encarnado, Cristo ( per Christum ), por obra del Espíritu ( in o ex virtute Spiritu ), para en el Espíritu ( in o ex virtute Spiritu ), por medio de Cristo ( per Christum ), regresar de nuevo al Padre ( ad Patrem )»: J. L. Gutiérrez-Martín , Celebrar la gloria del Padre: la dinámica trinitaria de la liturgia , en Scripta Theologica 31 (1999), 444s.

[2] En ámbito litúrgico, la propuesta es señalada por J. L. Gutiérrez-Martín: «Sorprende, por tanto, el hecho de que –frente a cuanto se observa en los últimos documentos magisteriales– los manuales más recientes de liturgia hayan optado, en buena medida, por un enfoque hermenéutico de carácter fenomenológico –antropología del rito–; al tiempo que aquellos estudios que se esfuerzan por fundamentar teológicamente la naturaleza del ser y acontecer litúrgicos, mediante una atención adecuada a su dimensión cristológico-pneumatológica, hayan olvidado sin embargo –al menos, en su ordenamiento sistemático– el carácter fontal y final de Dios Padre»: o. c. , 446. En el ámbito dogmático, además de la sensibilidad ecuménica, podemos encontrar la relectura de grandes teólogos medievales como san Buenaventura: «Toda la visión bonaventuriana se basa en el concepto de la primitas . Este concepto es lo más original y específico de la teología bonaventuriana. En cierto sentido la primitas forma parte de una historia inédita del desarrollo de la teología griega de Dios [...] Es muy curioso que fuera un teólogo latino en plena Edad Media quien diera forma completa a una visión griega esbozada tímidamente hacía cientos de años en unas circunstancias totalmente diferentes»: R. J. Woźniak , Primitas et plenitudo. Dios Padre en la teología trinitaria de san Buenaventura , Pamplona, 2007, 213. El autor adopta una postura contraria a los estudios de J. Ratzinger y J. I. Saranyana sobre el tema: cf. o. c. 210.

[3] Aunque se le quiera dar un contenido trinitario (cf. U. M. Lang , Volverse hacia el Señor , Madrid, 2007, 111), la oración ad Orientem versus tiene un sentido principalmente cristológico. Esto conlleva que la orientación cristológica de la asamblea –actualmente optativa en el rito romano– hace que tengamos dos niveles de orientación en la plegaria: eucológica (dirigida casi siempre al Padre) y arquitectónica (dirigida al Hijo en la oración ad Orientem ).

[4] C. Vagaggini , El sentido teológico de la liturgia , Madrid, 1965, 206.

[5] «La decisión de fe de Calcedonia se debe por tanto a un compromiso concluido por interés político. Pero se trata, de una manera o de otra, de un feliz compromiso, ya que en él se expresan realmente todas las grandes tradiciones cristológicas. La fe de Calcedonia, que tiene ciertamente un carácter más dogmático que kerigmático, se convirtió, tras las ulteriores discusiones teológicas y políticas al mismo tiempo, en el fundamento de la cristología bizantina y romano-católica, y también de la protestante»: B. Studer , Dios Salvador en los padres de la Iglesia . Trinidad-Cristología-Soteriología , Salamanca, 1993, 314.

[6] En sentido estricto un subordinacionismo verbal : «Es necesario distinguir entre un subordinacionismo real y un subordinacionismo verbal. Este subordinacionismo verbal no es otra cosa que una expresión imperfecta del orden existente en el seno de la Trinidad. Así se ve en muchas expresiones de los Padres antenicenos, que nunca dudaron en afirmar la divinidad de las tres Personas»: L. Mateo-Seco , Dios Uno y Trino , Pamplona, 1998, 203.

[7] L. F. Ladaria , El Dios vivo y verdadero. El misterio de la Trinidad , Salamanca, 2000, 147.

[8] Euchologion Serapionis (= EuS ), 16, en A. Hänggi – I. Pahl , Prex Eucharistica. Textus e variis liturgiis antiquioribus selecti , Friboug Suisse, 1968, 133. Seguimos la numeración de esta compilación.

[9] La traducción en plural de Cuadernos Phase 135 no permite esta cristificación.

[10] EuS 19.

[11] Aquí observamos una evolución en las “apropiaciones” litúrgicas de las hypóstasis : «Se puede observar una evolución que pasa [desde la invocación genérica a Dios] hacia la invocación por la presencia del Logos (anáfora de Serapión) y que finalmente se definirá como epíclesis pneumatológica , invocación por el envío del Espíritu, cuando en su pleno desarrollo, esta parte de la anáfora adquiere su fisonomía más típica»: P. Mª Pagano Fernández , Espíritu Santo. Epíclesis. Iglesia. Aportes a la eclesiología eucarística , Salamanca, 1998, 100.

[12] EuS 15.

[13] Tratado 2 (CSEL 68, 30-32); Liturgia de las Horas , Jueves de la II semana de Pascua, Oficio de lectura, Segunda lectura .

[14] Cf. Carta Apostólica dada en forma de Motu Proprio Summorum Pontificum (7/XI/2007), art. 1.

[15] Ponemos en cursiva la ubicación de los textos en el misal de 1962, que no volveremos a presentar en el apartado sobre las oraciones de ese misal.

[16] «Ratzinger muestra que el nuevo texto latino se ha introducido el ‘nosotros'. Este cambio, sin duda de acento eclesiológico, corre el riesgo de dejar el yo de lado. La petición de perdón según Ratzinger debe ser personal. Si no, se corre el riesgo de que «al acentuar el nosotros» se «diluya el yo». El texto antiguo contraponía mí pecado a la fe de tu Iglesia . La lectura que hacen hoy algunos es justamente la contraria»: A. Ivorra , Compendio de liturgia fundamental. Lex credendi – lex orandi , Valencia, 2007, 178. Cf. J. Ratzinger, V. Messori , Informe sobre la fe , Madrid, 1986, 59s.

[17] En vez del texto joánico, aquí el trasfondo es paulino: «el que come y bebe sin discernir el Cuerpo come y bebe su propia condenación» (1Cor 11, 29). Estas oraciones apologéticas –de petición de perdón– eran fácilmente identificables en el misal anterior: se decían en voz secreta y con las manos juntas.

[18] De hecho, en el misal de 1962 vemos cómo llega esta piedad a un momento culminante, mediante un atrevimiento hasta hoy cuestionable, cuando el beato Juan XXIII introduce en el canon romano el nombre de José, esposo de la Virgen ( sed et beati Ioseph, eiusdem Virginis Sponsi ). Sin embargo, la forma en que está introducido nos dice mucho de cómo la piedad mariana estaba desvinculada de la obra de Cristo, pues no se dice José, padre adoptivo de Cristo , sino esposo de la Virgen. ¿La característica fundamental de José es ser esposo de María? ¿Dónde queda toda la teología de Cristo como descendiente de David , título que le viene sólo de José? La importancia genealógica se deja de lado para ensalzar más, si cabe, la figura de María. La Marialis cultus de Pablo VI –cf. n. 15–, pocos años después, nos indicará otros caminos para la mariología, pero la forma en que se introduce san José en el canon se dejará tal y como se introdujo.

[19] El título de sanctificator no es un título exclusivamente pneumatológico. Así, por ejemplo, en un Post Pridie hispano-mozárabe: Deus, qui es sanctificator oblationum et sustentatio abstinentium: tu, benedictione gratiae tuae, et appositum sacrificium sanctifica, et ieiunantium pectora ab omni contagione delictorum emunda. Quo, haec oblata uberius benedicens, horum perceptione inediam nostrae debilitationis sustentes, internaque sanctifices : MHM, I, Feria IV in quinta hebdomada Quadragesimae .

[20] «un hábil cambio de dirección en la alabanza ( et nunc, Domine ), del Padre a Cristo»: J. Sancho , Los formularios eucarísticos de los domingos de quotidiano en el rito hispánico . Edición crítica y estudio teológico , Valencia, 1981, 55.

[21] Una posible alusión al tema en 2Mac 7, 28s lo establece R. G uelluy , La creación , Barcelona, 2 1979, 58: «El Creador es también el Salvador, de quien se espera “la hora de la misericordia”».

[22] J. Sancho , o. c. , 55s. Cf. Ve 1362.

[23] iustitia autem Dei per fidem Iesu Christi, in omnes qui credunt [...] iustificati gratis per gratiam ipsius per redemptionem, quae est in Christo Iesu (Rm 3, 22-24). Se introduce así un tema típico de la anámnesis.

[24] Sobre la epíclesis al Logos: Cf. M. Mª Garijo Guembe , Epíclesis y Trinidad , en AA. VV., Eucaristía y Trinidad , Salamanca, 1990, 138-140. Aquí el autor afirma la dificultad de comprender la coexistencia de tres tipos de epíclesis en la liturgia hispana, la obrada por el Padre, la obrada por el Cristo celeste y la obrada por el Espíritu Santo.

[25] Algunos textos de esa misa son estudiados en: F. M. Arocena , Las principales celebraciones eucarísticas hispánicas (IV). La misa “In Die Sancto Pentecosten” , en Liturgia y Espiritualidad 2000, 260-276.

[26] «El Filioque se encuentra ya en el credo de Victricio de Rouen, discípulo de Ambrosio, de fines del s. IV, y en diferentes credos españoles del s. V. En el tercer concilio de Toledo (año 589), en la profesión de fe católica de Recaredo (antes arriano) se lee: “Igualmente el Espíritu Santo ha de ser confesado por nosotros y se ha de afirmar que procede del Padre y el Hijo y que es de una sola sustancia con el Padre y el Hijo” (DS 470). La afirmación, claramente antiarriana, busca ante todo afirmar la consustancialidad del Padre y el Hijo, y la del Espíritu Santo con los dos. Y el concilio IV de Toledo del 633, afirma una vez más que el Espíritu Santo no es ni creado ni engendrado, sino procedente del Padre y del Hijo (cf. DS 490)»: L. F. Ladaria , El Dios vivo y verdadero , 355s.

[27] MHM, I, In Die Sancto Pentecosten , Oratio admonitionis . Sin embargo, en la Oratio admonitionis del día que precede a Pentecostés procede del Padre: Promissum a Deo Patre donum Sancti Spiritus .

[28] MHM, I, In Die Sancto Pentecosten , Post Sanctus .

[29] «Como no existe ninguna declaración de la Iglesia sobre las propiedades de las personas en la Trinidad, se comprende que esa doctrina ha recorrido diversos caminos haciendo distintos desarrollos, que han sido de interés para el propio tema y también para la teología y su imagen de Dios (y consiguientemente para la piedad)»: J. Auer , Dios, uno y trino , Barcelona, 1988, 314s. Cf. P. Mª Pagano Fernández , o. c. , 100.

[30] Y sin embargo, la apropiación de la santificación al Espíritu no es absoluta, ni siquiera en los medievales. Así por ejemplo, en las Collationes de septem donis Spiritus Sancti de san Buenaventura, no se menciona al Espíritu Santo hasta el n. 7 de la collatio I. Y no sólo eso, sino que en el n. 5 la santificación es obra del Cristo, mientras que en el n. 7 es obra del Espíritu Santo: «Mas ¿por qué camino desciende la gracia a los hombres? Pregunta Job diciendo: ¿Por qué camino se propaga la luz y se reparte el calor sobre la tierra? Respondo y digo que la gracia desciende sobre las mentes racionales por el Verbo encarnado, por el Verbo crucificado y por el Verbo inspirado» (n. 5); «En tercer lugar, nace la gracia en nosotros por el Verbo inspirado. No obstante haber enviado Dios a su Hijo hecho carne, si no lo crees crucificado, no tendrás la gracia [...] ¡Carísimos!, el Espíritu Santo es el dador de las gracias y el amor que procede del Padre y del Hijo. Cuanto haga, pues, el Padre y padezca el Hijo, nada es sin el Espíritu Santo. El mismo, en efecto, nos junta al Padre y al Hijo» (n. 7).