Teología Litúrgica - El Oleo infirmorum según Amalario de Metz
Adolfo Ivorra
Artículo publicado en Liturgia y Espiritualidad 39 (2008) 33-42.
La exégesis litúrgica del obispo Amalario de Metz (†850), es fundamental para comprender el cambio que sufrió la teología litúrgica después de los Padres hasta la Escolástica. También es importante porque tuvo una especial repercusión en la manera de comprender la actio litúrgica en los siglos subsiguientes hasta nuestros días. Además de su influencia, la obra de Amalario nos muestra cómo la exégesis bíblica está al servicio de la exégesis litúrgica: los cuatro sentidos de la Escritura serán aplicados a la celebración litúrgica [1] . El esquema exegético amalariense nos muestra la complementariedad de las fuentes litúrgicas, la Sagrada Escritura y los Padres a la hora de comprender la lex orandi , y la lex credendi que se desprende de ella. Del mismo modo que a la hora de comprender otros ritos y textos, aquí Amalario sigue de forma general el esquema Sagrada Escritura-Comentario patrístico como explicitación de un texto/rito concreto.
Con respecto al oleum infirmorum , elemento material indispensable para la celebración del quinto sacramento [2] , su comprensión es de vital importancia para el conocimiento del sacramento mismo, por lo que cualquier reflexión sobre él nos invita a una profundización teológica sobre el sentido y la pastoral del ordo infirmorum . Como veremos, Amalario reflexiona sobre la bendición del óleo que encontramos en los sacramentarios, por lo que no se puede afirmar que su teología no recurra a las fuentes litúrgicas.
1. Sentido general del óleo
En el capítulo doce del primer libro del Liber officialis encontramos el sentido general que da Amalario al óleo [3] . Para comenzar con su exposición, no recurre a una introducción etimológica ni a una cita bíblica, sino que se basa en la definición que da san Isidoro de Sevilla en sus Etimologías : «No obstante, al árbol se lo denomina olea ; al fruto, oliva ; y a su jugo, oleum . Este árbol es emblema de la paz, y su fruto recibe diferentes nombres» [4] . Esta alusión al árbol y a su fruto lleva a Amalario a entrar en el tema de lo visible/invisible, inspirándose en Rm 1, 20, que citará más adelante: «En efecto, las perfecciones invisibles de Dios, a saber: su eterno poder y su divinidad, se han hecho visibles a la inteligencia, después de la creación del mundo, a través de las cosas creadas». Esto significa que, en el fondo, Amalario sigue con su esquema clásico Sagrada Escritura-Comentario patrístico . El primer Padre que utiliza para explicitar el texto de Rm 1, 20, sin tener en mente todavía al óleo, es Ambrosio, que habla del Espíritu Santo dado por Dios para el perdón de los pecados sin intervención de la imposición de las manos [5] . Con esto se muestra que la acción de Dios es invisible [6] . Seguidamente cita a Rm 1, 20, para luego ofrecer una ulterior explicitación por medio de san Agustín: «El óleo visible está en el signo, el óleo invisible está en el sacramento, el óleo espiritual es invisible» [7] .
Este es el sentido general del óleo en Amalario. Después hablará de forma general de los óleos de enfermos y de catecúmenos [8] . Hay que tener en cuenta que la realidad sacramental, considerada dentro de la dualidad visible – invisible, es explicitada por la teología agustiniana y ambrosiana. En Ambrosio, Amalario ve la acción libérrima de Dios, mientras que en Agustín recurre a un vocabulario más técnico que, sin embargo, no está exento de posibles relecturas debido a la variabilidad de acepciones que puede tener en el mismo autor [9] , y que de hecho tiene en Amalario [10] . No obstante, podemos afirmar que el recurso a Agustín no es fundante, y que en él Amalario busca una autoridad para confirmar la dualidad material – espiritual que posee el óleo consagrado por la plegaria litúrgica.
2. El Oleum infirmorum
Antes de hablar de forma sistemática del óleo de los enfermos, Amalario ofrece unas aproximaciones sobre este óleo. En primer lugar, menciona a Mc 6, 12s, justificando la práctica apostólica, para luego presentar el texto clásico de la unción, St 5, 14s, pero dentro del comentario de Beda al evangelio de Marcos, en donde se justifica la práctica eclesial: «de donde queda a la vista que el mismo apóstol transmite aquí la costumbre de la santa Iglesia, para que los energúmenos, o también cualquier otros enfermos, sean ungidos con el óleo consagrado por la bendición pontifical» [11] . Con esto, Amalario justifica la praxis eclesial, que tiene por apostólica y que justifica la legislación de la sede romana [12] .
Después, Amalario se dedica plenamente a hablar del oleum infirmorum , diciendo que se consagra [13] en la celebración eucarística: «Se consagra en el mismo oficio de consagración del cuerpo y la sangre del Señor» [14] . La oración de consagración no tiene ningún embolismo común como Por Jesucristo nuestro Señor , etc., sino el previo a la doxología del canon, lo que lleva a Amalario a afirmar que la oración de consagración se realiza dentro de la eucaristía. Este dato es importante porque, a diferencia de sus explicaciones sobre la misa pontifical, aquí Amalario no tiene una experiencia celebrativa directa. Esto también nos indica que dicha consagración intra missam no debía estar muy extendida en la Galia [15] . Amalario reflexiona sobre la presencia de esta consagración dentro de la misa, y llega a la conclusión de que esto se debe a la unión entre la inmolación de Cristo y de la Iglesia que es la eucaristía. El que vive en pecado no puede “inmolar”, es decir, no puede participar del sacrificio eucarístico. Esto, que también es una práctica eclesiástica, tiene para Amalario un fundamento bíblico, y nos ofrece una sucesión de citas: Sant 5, 15 [16] ; 1Cor 11, 28-30 [17] y Sant 5, 14s [18] , respectivamente. El efecto de la unción que más interesará a Amalario será, por tanto, el perdón de los pecados, que permitirá acceder a la comunión (¿y al viático? [19] ). La oración de fe , expresión que en Santiago significa la oración de los presbíteros, es signo de la unción con el óleo para Amalario [20] .
La insistencia recaerá principalmente sobre el perdón de los pecados, pero por medio de ella nos encontramos con definiciones importantes: la unción con el óleo es la «gracia de Dios por la oración del presbítero, debido la consagración que aquí [el los oficios del Jueves santo] se hace, que está unida a la consagración del cuerpo y la sangre del Señor, que se hace [a su vez] en conmemoración de la pasión de Cristo, por la que el autor del pecado queda eternamente postrado» [21] . El esquema de Amalario respecto a la unidad entre el sacramento eucarístico y el de la unción es el siguiente:
Pasión de Cristo |
→ |
se conmemora en |
→ |
1. La consagración de los dones |
concede la gracia a |
→ |
2. La unción con el óleo |
Amalario explicita lo dicho, agregando que por medio su Pasión Cristo destruye al autor de la muerte, y con su gracia, significada por el óleo de la unción, se destruyen los pecados cotidianos [22] .
Después de las citas bíblicas y su reflexión personal –notemos que excluye una explicitación patrística–, Amalario pasa a la oración del sacramentario Gregoriano [23] , haciendo una valoración sobre el adjetivo ‘paráclito' del Espíritu Santo, que considera un agregado, comparándolo con las demás oraciones de bendición sobre los demás óleos. Esto nos indica ya que está haciendo una comparación de las oraciones para descubrir lo propio de la unción de los enfermos. Comparando, Amalario llega a la conclusión que el agregado ‘paráclito', debe ser interpretado como ‘consolador', debido a la sucesión enfermedad – dolor – consolación . Quién muere no siente dolor, porque no siente. De ahí que no pueda ser consolado. En cambio, quien es santificado en Cristo por la “con-resurrección” no tiene necesidad de consolación del dolor. Estas reflexiones de Amalario quieren decir que el sentido de la unción es la consolación. De este modo la consolación que trae la unción vendría a completar este esquema “natural” de enfermedad – dolor – consolación . Si al dolor no sucede la consolación sino la muerte, entramos en un nuevo esquema, donde también el dolor desaparece –por medio de la muerte– y sobreviene la resurrección, no como una consolación, sino como fruto de la santificación de Cristo, esto es, la acción del sacramento. La unción de los enfermos tiene, de este modo, una doble función que se muestra siempre eficaz en cualquier manera.
Después, Amalario estudia los demás óleos. Sin embargo, en un momento de su reflexión vuelve sobre la consagración del óleo de la unción [24] , centrándose no en el óleo cuanto en los ritos que lo acompañan, lo que le lleva a referirse nuevamente a la oración del sacramentario Gregoriano y al Ordo romanus I, donde se habla de la consagración de este óleo por el Papa [25] . Durante dicha oración, se levantan las ampollas con el óleo que han ofrecido los fieles, rúbrica que Amalario justifica citando Ex 27, 20: «Mandarás a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva» [26] . Por la bendición sacerdotal el óleo se transforma en sacramento [27] . Lo espiritual se hace presente en lo terreno. Esto hace que cite a 1Cor 9, 11: «Si sembramos en vosotros bienes espirituales, ¿es mucho que recojamos de vuestros bienes materiales?». Con esto, Amalario vuelve sobre el tema de lo espiritual/material que define al óleo en general. De forma abrupta, la reflexión de Amalario termina y empieza a hablar de la costumbre romana de la celebración eucarística, en donde los asisten los presbíteros que, junto con el pontífice, realizan la inmolación de Cristo [28] y, durante la misma, se consagra el óleo.
3. Síntesis
En su reflexión sobre el sentido del oleum infirmorum , Amalario «progresa» en su comprensión, según recurra o no a los documentos litúrgicos. Esto sucede porque el officium que describe no lo ha experimentado de forma celebrativa. Varias intuiciones inseguras que él mismo expresa nos hacen ver esta carencia. Por tanto, no encontramos en sus reflexiones sobre el oleum infirmorum la seguridad de sus expositiones missae . No obstante, Amalario muestra una evolución en su compresión:
- Siguiendo de forma más o menos habitual su método exegético, Amalario concluye que el fin de la unción es el perdón de los pecados [29] .
- Contemplando la oración de consagración del oleum infirmorum , Amalario concluye que el fin de la unción es la consolación del enfermo, de una forma específicamente corporal (consolación del dolor).
La unión de ambas conclusiones nos dan una buena comprensión del sacramento, pero lo importante es cómo ha llegado hasta ahí. En otras palabras, importa por qué caminos ha transitado su reflexión. Básicamente, el sentido de la unción como perdón de los pecados lo saca Amalario del hecho –extraordinario para él– de que la consagración del óleo se realice dentro de la eucaristía. Adopta una perspectiva cristocéntrica y va a la fuente y sentido del officium de consagración del cuerpo y sangre del Señor, que es la Pasión de Cristo, de donde concluye que ésta es el origen de la gracia del oleum infirmorum . Dos sacramentos, una misma fuente salvífica, el misterio pascual, reducida aquí a la Passio .
Atendiendo a la oración de consagración del sacramentario Gregoriano, Amalario adopta una perspectiva pneumatológica: el Espíritu Santo paráclito, consolador, es el que da un nuevo sentido al sacramento, la consolación del enfermo en la enfermedad. Aquí el misterio pascual se amplía: se habla de la “con-resurrección” en Cristo ( in Christo sanctificatur per conresurrectionem ).
Otro aspecto interesante de la reflexión amalariense es la distinción entre el óleo antes de consagrar y después de, cuestión que no se plantea cuanto trata de la transformación del pan y el vino [30] . Esto se hace a raíz de la división entre lo visible y lo invisible. Esta supuesta aclaración es gratuita, pues ni Amalario ni su probable lector se cuestionaban sobre el momento en que el óleo recibía la bendición divina. La razón última de esta reflexión puede deberse al hecho de que la consagración del óleo sucede ahora en la celebración durante la misa, por lo que Amalario se vio en la necesidad de clarificar –puesto que tanto las especies eucarísticas como el óleo reciben de la Pasión de Cristo su transformación– en qué momento concreto se efectuaba dicha transformación. Fuera de la misa esto estaba claro, pues la consagración se reducía a un rito de exorcismo-bendición .
La inusual práctica romana comporta la necesidad de comprender mejor la naturaleza de un sacramento como la unción en un ámbito geográfico distinto. Amalario fue consciente de ello, y se esforzó por clarificar su sentido. La inserción de la “génesis” del sacramento –o consagración de su elemento material– en un contexto eucarístico implicó un cambio en la lex credendi , ayudando a entender la unción más allá de su fundamento bíblico de la carta de Santiago, vislumbrando su aspecto cristológico y pneumatológico, todavía hoy por descubrir.
Adolfo Ivorra
Notas:
[1] «Amalarius had learned well his lesson from the Venerable Bede that everything had a fourfold interpretation, historical or literal, allegorical, tropological, and anagogical»: A. Cabaniss , Amalarius of Metz , Amsterdam, 1954, 55. La concreción de este método en el bautismo y la eucaristía lo trato en mi estudio Los sentidos de la Liturgia en Amalario de Metz. Bautismo y Eucaristía , Estudio Teológico de San Ildefonso, Toledo, 2007.
[2] Ritual de la unción y de la pastoral de enfermos , Praenotanda n. 20.
[3] Liber officialis , I, 12, 2-6. Seguimos aquí la edición de I. M. Hanssens , Amalarii episcopi Opera liturgica omnia , II, Città del Vaticano, 1950.
[4] Hanssens no incluye la referencia específica, que en este caso sería el capítulo VII del libro XVII: Olea autem ipsa arbor est, fructus oliva, succus oleum. Est autem arbor pacis insigne [en Amalario insignis ] , cujus fructus diversis nominibus appellatur (PL 82, 618; ed. J. Oroz – M. Marcos , Madrid, 2004, 1184s.).
[5] Scimus enim et Spiritum Sanctum sine manus impositione datum a Deo, et non bautizatum consecutum remissionem peccatorum. Numquid non hic invisibiliter baptizatus est, quando donum baptysmatis consecutus est? : Ambrosio , Commentaria in epist. I ad Cor. , 3.
[6] La idea de Amalario no es afirmar que Dios puede actuar al margen de la economía sacramental, sino que su acción invisible se encuentra tanto en el plano sacramental como en otros ámbitos.
[7] Oleum enim visible in signo est, oleum invisible in sacramento est, oleum spiritale invisible est : Enarratio in ps. XLIV , 19.
[8] Con respecto al óleo de los catecúmenos, Amalario establece un paralelismo entre la circuncisión y el óleo. Con esto, establece la continuidad pero también la diferencia entre ambos “sacramentos”: Cf. Liber officialis , I, 12, 4-6.
[9] Cf. E . Ruffini – E. Lodi , « Mysterion » e « Sacramentum ». La sacramentalità negli scritti dei Padri e nei testi liturgici primitivi , Bologna, 1987, 135-154.
[10] Cf. D. Sheehan , Sacramentum in a Ninth Century Controversy. A Study of the Use and Development of Sacramentum in the Controversy between Amalarius of Metz and Florus of Lyons ( Dissertatio ad Doctoratum in Facultate Theologiae Pontificiae Universitatis Gregorianae ), Roma, 1979, 480-482.
[11] In Marci evangelium expositio , II, 6.
[12] De eo oleo, quod infunditur super neofytos, non tale aliquid legimus, sed tenemus apostolicam consuetudinem, et auctoritatem quam accepimus a romana ecclesia, quam pro lege tenere oportet : Liber officialis , I, 12, 6. Una cita de san Agustín hablando de otro tema sirve para reforzar el carácter de ley. De esto se desprende que la unción a los enfermos es una práctica apostólica, mientras que la unción de los catecúmenos es una práctica proveniente de la Iglesia de Roma. Es difícil asumir que en la Galia no se practicara la unción de los catecúmenos, teniendo en cuenta la continua praxis del rito hispano en este sentido: Cf. J. M. Hormaeche , La pastoral de la iniciación cristiana en la España visigoda , Toledo, 1983, 90s.
[13] El campo semántico de consecrare en Amalario se puede resumir así: «Consecration is a productive action, the result of which is the blessed oil, here described as sacramentum . By consecration, a ritual involving prayer and gesture, the simple oil receives power and can be called sacramentum »: D. Sheehan , Sacramentum in a Ninth Century Controversy , 155.
[14] Liber officialis , I, 12, 7. Notemos cómo el término officio designa cualquier celebración litúrgica.
[15] Lo que también nos indica que las bendiciones se realizaban habitualmente extra missam .
[16] «y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados».
[17] «Examínese, por tanto, cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz; pues el que come y bebe sin discernir el Cuerpo come y bebe su propia condenación. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y débiles, y mueren tantos». Hanssens cita como referencia al Comes A , 78, al que no hemos podido consultar para conocer su locus celebrationis . Cf. Clavis Patrvm Latinorvm , 651 [1989].
[18] «¿Está enfermo alguno de vosotros? Que llame a los presbíteros de la Iglesia, y que oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor le hará levantarse, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados».
[19] Amalario no lo menciona, pues su explicación sobre el sacramento está delimitado por los oficios del Triduo.
[20] Si Amalario continua aquí con la definición de signo de su anterior cita a Agustín ( Oleum enim visible in signo est ), entonces la oración de los presbíteros representa para Amalario la parte exterior, mientras que la interior es el perdón de los pecados.
[21] Liber officialis , I, 12, 9s.
[22] Amalario habla también de una nueva oración de la misa sobre el voto que hacen los penitentes, concluyendo que se consagra un óleo para penitentes. La edición crítica de Hanssens hace referencia a una oración que no es la de Amalario, que supuestamente estaría en el sacramentario Gelasiano. En cualquier caso, todo parece indicar que Amalario, en su falta de experiencia celebrativa sobre el Triduo, teoriza sobre cosas que no conoce, y llega a la conclusión de que existe un óleo del que no se tiene noticia.
[23] La oración es: Emmite domine spiritum sanctum tuum paraclytum de caelis, in hanc pinguedinem oliuae quam de uiridi ligno producere dignatus es ad refectionem corporis ut tua sancta benedictione sit omni unguenti tangenti tutamentum mentis et corporis ad euacuandos omnes dolores, omnesque infirmitates, omnem aegritudinem corporis, unde unxisti sacerdotes, reges, prophetas, et martyres, chrisma tuum perfectum domine a te benedictum permanens in visceribus nostris, in nomine domini nostri iesu christi. Per quem haec omnia domine : Gre 334 (ed. J. Deshusses ).
[24] Cf. Liber officialis , I, 12, 25.
[25] Aquí notamos un cambio en el vocabulario amalariense: de consecrare se pasa a conficere como verbo que define la bendición del óleo. También encontramos el genérico benedicere .
[26] El texto está sacado completamente de contexto –cosa poco habitual en Amalario, dado a trazar paralelismos congruentes entre el Antiguo Testamento y el tempus Ecclesiae –, pues el aceite que traen los israelitas es para la llama de la Tienda del Encuentro. Si Amalario tenía otra cosa en mente a parte del texto que cita, sería el hecho de que la llama de la Tienda del Encuentro simbolizaba la presencia de Dios, lo que podría adjudicarse al óleo de los enfermos.
[27] Que se convierte en sacramentum . Si Amalario sigue teniendo en mente su cita anterior de san Agustín ( oleum invisible in sacramento est ), con el término sacramentum quiere designar que ahora el óleo tiene la capacidad de ser medio de la acción divina.
[28] Y esto lo hacen verbis et manibus , lo que se puede interpretar como “extendiendo las manos y pronunciando las palabras”. Esta expresión sería una alusión a la concelebración romana submissa voce .
[29] También entra en juego el hecho de que la eucaristía sea sacrificio de Cristo y de la Iglesia, sujeto último que cayó en el olvido hasta hace poco: Cf. Catecismo de la Iglesia Católica , n. 1368. La presencia de un vocabulario veterotestamentario en la tradición hispano-galicana para referirse a aquello que ofrece la asamblea hizo que no se olvidara esta cuestión en esas latitudes.
[30] De forma general, Amalario atribuye al canon este cambio, sin entrar en distinciones y reducciones propias de épocas posteriores.