Teología Litúrgica - Enfoques metodológicos de la sacramentología en los tratados-manuales en español

Juan María Canals

 

Contribución publicada en D. Borobio (Coord.), Hombre actual y sacramentos: conversaciones de Salamanca, Salamanca, 2003, 53-75.

 

INTRODUCCIÓN

En los últimos sesenta años se han multiplicado los manuales y tratados sobre los sacramentos. Se habla de manuales de primera, segunda y tercera generación. Cada uno tiene su estilo propio dentro de la unidad interna y de la variedad de autores

Me corresponde hablar de los enfoques metodológicos de la sacramentología en los tratados-manuales publicados en las últimas décadas en España y exponer en forma sintética la metodología empleada por sus autores.

Antes de hablar de la metodología empleada por los autores, me parece conveniente exponer el método que voy a seguir. Un método puede consistir en examinar cada uno de los manuales por separado e indicar cómo los autores enfocan la metodología sacramentaria. Me parece que este método es repetitivo pues la mayoría de los autores se mueven en el mismo campo y son pocas las variantes entre unos y otros.

Por otro lado, los manuales de teología sacramentaria son muchos los publicados en los últimos años y disponemos un tiempo muy limitado. He optado por examinar solamente los manuales de liturgia dejando los tratados exclusivamente teológicos, Reconozco que esta visión es incompleta y es en detrimento de una visión global del tema. He escogido los manuales de liturgia, porque en ellos se observa una evolución progresiva metodológica que no se advierte en los manuales de teología sacramentaria.

He elegido el método que podemos llamar «de contenidos progresivos» sin seguir una cronología. Este método parte del hecho que los sacramentos son celebraciones litúrgicas y la liturgia tiene por centro los sacramentos. Comenzamos por la metodología ceremonial y continuaremos por el método histórico, el teológico y terminamos con el método interdisciplinar integrador. Cada uno de estos apartados ofrece una aportación nueva en comparación al anterior.

La liturgia constituye un momento relevante en la existencia cristiana y en la misión de la iglesia. La liturgia celebra el misterio de Cristo y está abierta al hombre y a sus manifestaciones sociales, históricas y culturales.

1.- La metodología «ceremonial»

Después del concilio Vaticano II se ha realizado un gran esfuerzo en superar la mentalidad del rubricismo-ceremonial. Durante muchos siglos las rúbricas se ha considerado lo esencial en las celebraciones litúrgicas. Existía un divorcio muy acentuado entre las rúbricas y la participación activa y plena en la acción del culto vivida en espíritu y verdad. En las facultades y seminarios se enseñaba únicamente la liturgia en clave ceremonial y los alumnos aprendían solamente la normativa vigente. Era la época que la liturgia se definía como «un conjunto de acciones, de fórmulas y de cosas con que, según las disposiciones de la Iglesia católica, se da culto público a Dios [1] ». La ciencia litúrgica era considerada como parte integrante del "Derecho canónico". El método estaba encaminado a hacer cumplir la normativa para garantizar la validez y la licitud de los sacramentos.

El manual clásico de la época era el del P. Gregorio Martínez de Antoñana. Era el libro de consulta para todos los sacerdotes y se podía encontrar en las sacristías de todas las parroquias e iglesias.

El tratado de sacramentos se presentaba desde la visión de la normativa, no se mencionaba ninguna cita bíblica ni se hacía ninguna referencia teológica. Los alumnos aprendían las rúbricas de cada uno de los sacramentos y estudiaban el ritual celebrativo según la normativa y sin olvidar los gestos y objetos sagrados, los movimientos de las personas actuantes y la casuística que podía darse en la administración de los sacramentos.

Podemos afirmar que esta mentalidad con su respectivo método está superado en los manuales posteriores, pero no ha desaparecido del todo en muchas mentes que consideran todavía hoy la liturgia desde el aspecto rubrical y ceremonial y sin encuadrarla en el marco de la historia salvífica como quiere la constitución litúrgica Sacrosanctum concilium en n. 6.

Hoy, en la mayoría de los manuales se silencia este aspecto ceremonial, sin embargo, existen algunos que dedican algunas páginas a la normativa litúrgica desde claves eclesiológicas.

2.- La metodología «histórica»

Se han publicado una serie de manuales caracterizados por el método histórico. Se ha dado un gran avance en comparación con el anterior. Estos manuales evidencian no solo una evolución en los estudios históricos, sino también en los contenidos litúrgicos.

Los autores se esfuerzan en recuperar las fuentes litúrgicas, las estudian hermenéuticamente, indican la evolución experimentada a lo largo de la historia y describen los elementos integrantes en las celebraciones litúrgicas.

Los autores al presentar los datos de la historia, los estudian desde ángulos distintos, dando pie a visiones o puntos de vista diferentes. Entre ellos podemos establecer tres grupos con sus características propias.

Primer grupo

Forman el primer grupo dos autores, italianos, cuyas obras han sido traducidas al castellano y en su tiempo fueron libros de texto en muchos seminarios de España. Su método consiste en descubrir la belleza y la riqueza que encierra la historia. Los autores son Alfredo Ildefonso Schuster [2] , cardenal de Milán en los años 1929-1954, y Mario Righetti [3] , que define la ciencia litúrgica como “una sección de la historia eclesiástica. Tiene su propia óptica metodológica.”

Cuando los dos autores hablan de los sacramentos, los contemplan desde la belleza que ofrecen los datos históricos y desde la riqueza de sus oraciones. Describen los elementos celebrativos partiendo de su origen, fuentes y evolución hasta llegar al presente. No se interrogan por qué al hablar de los sacramentos no se menciona ni la Escritura ni la teología sacramental, solamente les interesa los datos de la historia.

Sus libros son un arsenal de datos, muchos de ellos todavía válidos. En su tiempo no se planteaban la posibilidad de reformar la liturgia y mucho mecho menos de adaptarla según las culturas de los pueblos.

Segundo grupo:

El autor principal de este grupo es Aimé Georges Martimort [4] , canónigo de Touluse. Su obra es fruto de la colaboración de los mejores especialistas de Francia. Ve la historia desde otra perspectiva metodológica, que posteriormente seguirán otros manuales. En el manual, aceptado por muchas facultades y seminarios como libro de texto, se observa una variedad de estilos dentro de la unidad metodológica. Los autores investigan en la historia como punto de partida y sus artículos son por lo general muy sintéticos. Utiliza los datos históricos para proponer eventuales reformas en la celebración litúrgica. Entre la historia y los deseos de reforma aparecen aspectos pastorales. La asamblea es considerada ya como parte integrante en las celebraciones. No mira la historia para contemplar la belleza de la liturgia y admirar su tesoro o riqueza, sino que estudia e investiga las fuentes litúrgicas con el fin de comprender las celebraciones litúrgicas de hoy y ayudar a los lectores apreciar y participar en la liturgia.

Enmarca ya la liturgia en el cuadro de la historia de la salvación; habla de los signos litúrgico-sacramentales y presenta la teología de la celebración litúrgica. Una frase suya es muy significativa y ha abierto un nuevo camino, a saber: «La liturgia antes de ser objeto de estudio es vida, de modo que una ciencia litúrgica que no se basara en dicha vida no alcanzaría su objetivo" [5]

El manual da un paso importante hacia delante en comparación con el primer grupo. Por una lado, permanece ligado al acontecimiento pasado y, por otro, intenta mirar con ojo crítico el presente en vistas al futuro.

El estudio de los sacramentos se centra sobre todo en los datos de la historia con alguna reflexión sobre las fuentes con el fin de ofrecer pistas de reforma. La metodología de Martimort no interroga la historia para saber las causas de los datos, los cambios y la evolución de los hechos.

Forma parte también de este grupo el manual cuyos autores son: José Antonio Abad Ibáñez y Manuel Garrido Bonaño [6] , benedictino. El libro ofrece un corte clásico y sus dos autores se centran sobre todo en los datos históricos y en la normativa. Parten de las fuentes y recorren los pasos de la evolución y desembocan en la reforma del Concilio Vaticano II. Su objetivo es facilitar la comprensión de la liturgia actual desde la historia. La parte dedicada a los sacramentos, emplea la misma metodología que Martimort. Presentan los datos históricos de cada uno de los sacramentos y su evolución Incorporan los aspectos teológicos que son necesarios hoy y no prestan mucha atención a las aportaciones de las ciencias humanas. Mencionan los aspectos pastorales de los sacramentos desde una visión más bien ritual-canónico que teológica.

La crítica que se puede hacer a este segundo grupo consiste en el deseo de hacer emerger exactamente lo que procede del pasado. Se admira el pasado, se recogen muchos datos sin pensar en el presente y mucho menos en el futuro.

Tercer grupo

El método histórico se formula ahora una pregunta: ¿por qué en épocas pasadas se ha estructurado la celebración litúrgica de una determinada forma? La respuesta implica un tipo de estudio que lleva a profundizar las relaciones existentes entre la liturgia y las culturas. En este caso, la historia de la liturgia se convierte en la historia de las formas del culto. Se estudia las relaciones entre liturgia y el mundo de la cultura y se pasa de la historia de la liturgia a la historia de las formas del culto, o sea se descubre la posible relación entre la liturgia y el complejo mundo de la cultura humana para poder comprender muchos aspectos de la liturgia.

Los autores más representativos de este tercer grupo son B. Neunheuser [7] y T. Klauser [8] , que estudian la historia desde la influencia que ha ejercido la cultura sobre la liturgia y viceversa. La metodología histórica se abre a otros campos y se investiga la evolución de la liturgia desde otras categorías.

B. Neunheuser afirma que en su reflexión no quiere limitarse solamente a los datos que ofrece la historia litúrgica, sino que quiere tener una visión global de la historia y de su evolución. Intenta exponer como el culto que la iglesia tributa a Dios se ha ido encarnando en formas culturales propias de cada época y de cada pueblo, y como la liturgia ha sido capaz de influir también en esas mismas culturas [9] .

La relación entre liturgia y cultura se fundamenta en el lenguaje verbal y gestual. Toda experiencia se hace expresión cultural en el lenguaje, y los diversos campos de la cultura recurren a los mismos lenguajes y éstos se convierten en intercambio entre los varios componentes culturales.

El benedictino de María Laach en su reflexión histórica se plantea la cuestión: ¿Cómo juzgar estos cambios en la historia y en particular en la liturgia? ¿Son obra del Espíritu Santo, o acaso son producto humano hecho con deliberación explícita, o es un proceso de maduración a través del tiempo? [10] Él mismo para encontrar solución a su pregunta, vuelve a interrogar la historia para descubrir los acontecimientos que motivaron los cambios.

Otro autor es el P. José A. Jungmann [11] , quien estudia los cambios de las formas del culto a lo largo de la historia desde la perspectiva y preocupación pastoral. La misión fundamental de la iglesia es dar testimonio del evangelio a los hombres de las diversas culturas y épocas. La consecuencia metodológica de este aspecto emergente de la investigación histórica consiste en una mayor atención dirigida a la perspectiva antropológica-pastoral.

No puede pasar desapercibido en la historia de las formas del culto el estudio comparativo entre las diversas familias litúrgicas. A lo largo de la historia las iglesias se han relacionado y se han intercambiado tradiciones y diversos elementos en el campo teológico y litúrgico. Este fenómeno pertenece al estudio de la “liturgia comparada”, cuyo máximo representante es A. Baumstark [12] . En su investigación ha establecido las leyes comparativas que se hallan en casi todos los manuales o tratados de Liturgia que comentan o explican los ritos orientales. El método comparativo de Baumstark revela la diversidad en la unidad y la unidad en la diversidad.

La interrelación de los diversos aspectos humanos y cristianos en la dinámica del culto y en sus formas nos conduce al método histórico unitario y global de la liturgia como lo presenta E. Cattaneo [13] .

La historia de la liturgia, desde sus formas culturales, ha abierto la puerta a la investigación teológica y pastoral. La teología ofrece elementos considerables para la identificación de las constantes en las variables formas de culto, y la pastoral evidencia la justificación de los cambios realizados a través de las épocas históricas y culturales. La iglesia, examinando los datos del pasado, ilumina la situación del presente y se proyecta hacia el compromiso del futuro. Entre el pasado y el presente está en juego la investigación histórica (pasado) y la reflexión teológica y pastoral (presente).

3.- La metodología «teológica»

El método histórico, como hemos visto, desvela los orígenes y la evolución del culto cristiano, en cambio, la reflexión teológica hunde sus raíces en la historia salvífica de Dios, cuyo centro es Cristo y la vida de la iglesia. La liturgia ya no se considera solamente desde la clave histórica sino del misterio pascual de Cristo que celebra la iglesia.

La metodología histórica da paso a la teológica. Las formas de culto de la Iglesia no sólo se enmarcan en la historia sino en la historia llamada de la salvación. Los pioneros principales en este campo teológico son: Cipriano Vagaggini y Salvador Marsili. Ellos heredaron el pensamiento caseliano. Para Casel la teología litúrgica es teología en sentido pleno, mientras la teología dogmática y la misma teología bíblica son formas sectoriales de la teología. Vagaggini y Marsili han estudiado y reflexionado los escritos caselianos y sobre estos fundamentos intentan dar un paso más para armonizar la praxis litúrgica con la reflexión teológica. Los dos han ejercido un notable influjo en la evolución doctrinal de la liturgia sacramental. Su pensamiento y sensibilidad teológica han sobrepasado las fronteras italianas y han construido con su doctrina una arquitectura teológico-litúrgica.

Cipriano Vagaggini, al principio de su obra maestra: « El sentido teológico de la liturgia» [14] , - que durante un tiempo fue manual en muchos seminarios -, describe sintéticamente las etapas metodológicas que ha recorrido el estudio de la liturgia. Parte de la concepción puramente normativo-ceremonial, luego, pasa al estudio histórico de todos los elementos integrantes en el culto y, por último, llega a la liturgia considerando los aspectos ascético, pastoral y teológico. Para Vagaggini estos sentidos son los más importantes.

Su pensamiento se fundamenta en unas constantes teológicas entresacadas de las leyes de la economía divina y las inserta en la liturgia. Presenta la relación liturgia-teología desde dos perspectivas: una que podemos calificar de contenido teológico de la liturgia, y otra de método para dar una disposición teológica a la liturgia. Con la primera perspectiva presenta una amplia síntesis teológica a partir de lo que llama las grandes y constantes leyes que rigen las relaciones entre Dios y el hombre. Enumera y explica estas constantes leyes. Se debe reconocer que al verificar la presencia de estas constantes teológicas en la liturgia, Vagaggini muestra el camino por el que se puede llegar a una verdadera teología litúrgica.

La segunda perspectiva: cuando Vagaggini afronta el problema sobre el método necesario para dar un soporte teológico a la liturgia, se observa que esta teología litúrgica tiene la consistencia de un espejismo, porque el método lleva sólo a una integración de la liturgia en una teología sintética general. Posteriormente, reflexiona sobre cómo la teología litúrgica y la teología sintética general se configuran y afirma que no habla de dos nuevos tratados en el complejo general del sistema teológico sino que explica cómo entender la una y la otra.

La relación entre liturgia y teología implica la capacidad de la primera de dejarse interpelar por la segunda, sobre todo cuando ésta se hace auténtica expresión de la acción salvífica de Dios. Resulta no menos correcta la visión inversa: la teología se debe dejar estimular y guiar por la liturgia, como piensa Marsili.

Reconocemos que Vagaggini ha realizado un gran esfuerzo teórico en querer armonizar liturgia y teología. En cambio, Marsili sobre las bases de Vagaggini, va mucho más lejos en su visión litúrgico-teológico. Dice que la liturgia se debe dejar interpelar por la teología, y la teología por la liturgia.

Salvador Marsili no ha publicado un libro en el que exprese su pensamiento, sin embargo, abundan sus muchos artículos publicados en revistas. Después de su muerte se ha estudiado su doctrina en tesis doctorales y sus escritos se citan en los libros de liturgia sacramentaria. Ha construido una teología litúrgica, estructurada desde la óptica litúrgica.

La doctrina de Marsili se fundamenta en la convicción que el culto cristiano ocupa un lugar privilegiado en la vida de la Iglesia [15] y su forma sacramental se inserta en la historia de la salvación. Dice que: «el único "Misterio de Cristo" y la única "Historia de la salvación" revelada por la Escritura, como promesa y realidad, es ilustrada por la dogmática y expuesta por la moral, es operante en la liturgia a nivel de actualización y de realización sacramental» [16]

La Escritura y la liturgia están estrictamente unidas a la realidad salvífica, aunque en modalidad diversa: fundante la primera y actualizante la segunda; son también las expresiones más autenticas de la fe [17] . Escritura y liturgia constituyen los dos polos fundamentales e irrenunciables, sobre los cuales la teología debe reflexionar. Marsili pide que la liturgia sea considerada como el fundamento, junto con la Escritura, de una verdadera teología. Parte de la idea de que la teología consiste en el conocimiento de la palabra de Dios y que ésta se expresa en dos momentos: el anuncio y realización-actualización del misterio de Cristo. Sostiene que la teología propiamente dicha debe entenderse como conocimiento de estos dos momentos asumidos históricamente por la Palabra. En consecuencia, existirá una teología también en dos momentos representados respectivamente por la Escritura (teología bíblica) y por la liturgia (teología litúrgica).

Si la teología bíblica nos descubre en el sacramento-Cristo la sacramentalidad, como ley fundante de la revelación (salvación en acto), la teología litúrgica será la que en la celebración descubrirá la continua actualización de la misma revelación en aquella situación de sacramentalidad constituida por los sacramentos de la iglesia.

Para Marsili, la teología litúrgica no es la que se sirve del contenido teológico de la eucología y de los ritos para construir una teología de trasfondo litúrgico. Y mucho menos, que la teología se haga litúrgica cuando asume de la liturgia elementos que pueden ser aducidos como fundamento y como prueba de una cierta posición teológica.

La teología litúrgica existe cuando el discurso sobre Dios se fundamenta en lo que llama Marsili la sacramentalidad de la revelación. La revelación no es manifestación de la verdad de y sobre Dios, en cuanto existente en Dios, sino que es comunicación, participación de Dios en cuanto realidad salvífica para el hombre, y como tal no puede realizarse si no es por el camino de la sacramentalidad, es decir, a través de un símbolo que manifieste a Dios y su realidad salvífica.

La teología litúrgica es la que hace su discurso sobre Dios a partir de la revelación, vista en su naturaleza de fenómeno sacramental, en el que coinciden el acontecimiento de salvación y el rito litúrgico que lo representa. De este modo, la teología litúrgica es necesariamente y ante todo teología de la economía divina, es decir, de la presencia y de la acción de Dios en el mundo, que quiere realizarse en el mundo como salvación eterna en dimensión antropólogica. Esto aconteció primero en Cristo, sacramento humano de Dios en la encarnación, después en los hombres a los que Cristo se comunica a sí mismo, sacramento total de salvación, a través de sacramentos particulares y distintos.

La naturaleza teológica de la liturgia encuentra su último fundamento en la naturaleza litúrgica de la teología; en términos metodológicos significa la asunción de los siguientes aspectos:

a). La sacramentalidad de la revelación: Dios no solo revela los sacramentos, sino que se revela sacramentalmente.

b). El sacramento-Cristo como totalidad de la revelación: en la liturgia que se celebra el sacramento-Cristo, se encuentra toda la revelación.

c). La salvación como economía divina: en la liturgia es la continuación, en términos simbólico-rituales de la economía divina, historia de salvación en acto.

d). La presencia del misterio de Cristo: la liturgia es celebración memorial del misterio de Cristo. y como tal implica siempre la presencia de tal misterio.

e). La palabra de Dios en acción: categoría litúrgica por excelencia, que permite a la teología ser siempre un tratado sobre Dios inspirado por Dios y al mismo tiempo una confesión de fe siempre nueva [18] .

Hacer teología a la luz de la liturgia quiere decir acercarse a la totalidad del misterio de Cristo y verlo no en la abstracción de unas formulaciones conceptuales, sino en la concreción de un acontecimiento presente y operante en la celebración.

Los manuales de liturgia escritos después del Concilio Vaticano II recogen el pensamiento teológico de Marsili y la mayoría de sus autores han sido sus discípulos los cuales están creando la escuela marsiliana. En nota indicamos los manuales que van por este línea [19] .

4.- La metodología «interdisciplinar»

La metodología interdisciplinar, además de asumir las metodologías anteriores: ceremonial, histórica y teológica, ofrece una visión más completa del culto cristiano. Se incorporan así las aportaciones de las ciencias humanas y de la pastoral.

En las últimas décadas, las ciencias humanas se han consolidado y se han emancipado de la tutela filosófico-metáfisica, para adquirir su propia autonomía.

La constitución Sacrosanctum concilium del Vaticano II dedica cuatro números a la adaptación de la liturgia a la mentalidad y tradiciones de los pueblos [20] . El texto conciliar pretende armonizar el genio y las características peculiares de las culturas, razas y pueblos con lo que es esencial o sustancial en la liturgia romana.

Años después de la promulgación de la constitución litúrgica, comienzan a publicarse estudios que relacionan la liturgia con las ciencias humanas. Estos estudios, por una parte, eran exigidos por la misma reforma litúrgica que se esforzaba por acercar al hombre de hoy a la liturgia, portadora de tradición y de historia. Por otra parte, las corrientes culturales obligaban a tener presente las ciencias humanas para lograr una mayor expresividad y comunicación en las celebraciones. Todo esto ha llevado a un examen más atento de las relaciones entre el hombre y la liturgia, las culturas y el culto cristiano.

La nueva perspectiva exige un nuevo método de estudio. Un estudio no limitado a la historia o al contenido de los libros litúrgicos, sino a tener en cuenta las formas celebrativas, los ritos de tránsito, los ritos cíclicos, la participación, los signos y símbolos, el lenguaje verbal y gestual, la comunicación, la adaptación y la inculturación.

El movimiento litúrgico inició un camino de valoración de la liturgia y fue descubriendo poco a poco los elementos que durante casi un milenio se habían olvidado. Los signos y símbolos, mantenidos siempre en la liturgia, no eran para el pueblo cristiano un puente para llegar a la cosa significada; la palabra estaba revestida de una lengua desconocida; se realizaban los gestos porque estaba prescritos por la normativa. La comunicación se reducía a las respuestas del monaguillo al sacerdote; existía un fuerte contraste entre el lenguaje litúrgico y el cultural; la adaptación e inculturación eran indispensables. La tarea no ha terminado con la reforma de los libros litúrgicos del Vaticano II es preciso continuarla dando respuesta a las nuevas y apremiantes situaciones que la liturgia tiene que discernir, asimilar unas y rechazar otras, adaptar unas y a otras inculturar.

La liturgia debe abarcar sectores más amplios de reflexión y considerar la celebración como el centro de cruce de encuentros y choques, de armonización y contrastes. A la hermenéutica histórica, bíblica y teológica no puede faltar hoy la metodología antropológica y pastoral, constituyendo la metodología interdisciplinar.

La Iglesia debe prestar atención sobre la celebración como lugar auténtico privilegiado del misterio, del don de la salvación y de la experiencia de fe. En esta óptica se deben ver todos los demás elementos integrantes en la celebración litúrgica, los que deben ser conducidos a una armonización global para que transmitan lo que celebra en la liturgia.

Los manuales de liturgia sacramental de los últimos tiempos presentan ya la liturgia desde la perspectiva de la metodología interdisciplinar. Integran en una forma global los aspectos normativos, históricos, teológicos y los antropológicos y pastorales.

De entre todos los manuales que se estudian hoy en España, he elegido a dos por ser los más significantes en el aspecto antropológico. El manual que da más valor a todos los aspectos de las ciencias humanas es hoy por hoy La Celebración en la Iglesia [21] . Resumo sus ideas fundamentales expresadas en el primer volumen, cuando se habla del método de la sacramentología fundamental :

- Parte del hombre cristiano, como sacramento existencial, todo hombre es signo-sacramento de Dios y de Cristo.

- Estudia largamente el carácter simbólico y las raíces antropológicas de los sacramentos. Signos y símbolos.

- Los sacramentos, encuentro privilegiado de gracia, libertad; eficacia simbólica y respuesta de fe.

Sin embargo, cuando en el segundo volumen se presenta cada uno de los sacramentos se observa que no existe una metodología sacramental lineal y global por ser varios los autores.

Desde la publicación del manual han pasado ya sus años. En su época fue considerado uno de los más avanzados en la aplicación de las ciencias humanas y de la pastoral en la liturgia. Sin embargo, hoy, si se revisara, fuera conveniente dar más espacio a las ciencias humanas, sobre todo la psicología, el lenguaje y la comunicación, y sin olvidar el ecumenismo.

Por otro lado, cuando se escribió el manual no había sido publicada la Institutio sobre la adaptación e inculturación de la liturgia [22] Da la sensación que este documento ha pasado ya a la historia, sin casi tener tiempo de ser estudiado y sobre todo aplicado. Contiene los principios fundamentales y los criterios con que se debe llevar la adaptación y la inculturación de la liturgia. Es un documento que cada frase tiene su razón de ser y es de un gran equilibrio para no cerrar puertas a la inculturación de la liturgia ni abrirlas del todo inconscientemente. En los manuales que se publiquen en el futuro deberán tener en cuenta sus principios y relacionarlos con la ritualidad sacramentaria. Debe continuarse el esfuerzo de acercamiento del hombre de hoy a la liturgia y la liturgia al hombre, a su cultura y lenguaje, a sus símbolos y circunstancias.

El otro manual es En el Espíritu y la verdad [23] . Considera la liturgia cristiana desde una doble orientación: Dios y el hombre. Ambos aspectos están íntimamente relacionados entre sí. El mejor culto será siempre la existencia entera de los creyentes convertida en ofrenda agradable a Dios.

La liturgia en cuanto acción es el acto de la celebración, expresivo y simbólico, dentro de las coordenadas del tiempo y del espacio. La liturgia como vida, se ocupa de los aspectos vivenciales mistagógicos y pastorales de la liturgia

El Manual, como dice su autor, quiere ser interdisciplinar, exponiendo las principales cuestiones históricas, teológicas, antropológicas y pastorales de la celebración del misterio cristiano. Al ser un volumen dedicado al aspecto antropológico de la liturgia dedica muchas páginas a establecer una metodología en la que la antropología y la pastoral formen parte integrante. En este libro no habla propiamente de los sacramentos, en cambio, en el otro manual: La liturgia de la Iglesia [24] dedica una parte a los sacramentos en la que no presta mucha atención al aspecto antropológico. Es posible que por causa del límite de páginas, no ha podido desarrollar con amplitud los principios antropológicos y pastorales que menciona en su primer manual.

Los otros manuales siguen más o menos esta misma trayectoria cuando establecen la metodología interdisciplinar.

CONCLUSION

El recorrido metodológico de carácter ceremonial, histórico, teológico e interdisciplinar no está cerrado, sino que está abierto el camino. Cada época ha sembrado su semilla y ha ofrecido su fruto a la siguiente hasta llegar a nosotros. Nosotros estamos sembrando también y ofrecemos los frutos a las futuras generaciones. Las aportaciones de cada metodología han ayudado a llegar a la metodología interdisciplinar. Queda mucho camino a recorrer para llegar a profundizar todos los elementos que constituyen la interdisciplinar de la liturgia. Hoy ya se plantea si la metodología debe partir de la Palabra revelada y actualizada, como quiere Marsili, o partir directamente de la liturgia, teología vivida, para llegar a la teología. como quieren otros. Vagaggini estampó en su libro este título: « el sentido teológico de la liturgia»; hoy, según las voces que se van oyendo el título sería al revés: « el sentido litúrgico de la teología ». La liturgia es la teología vivida en el ámbito de la celebración.

Notas:

[1] G. MARTÍNEZ DE ANTOÑANA, Manual de Liturgia Sagrada , Madrid 1957, p.1.

[2] A. I. SCHUSTER, Liber sacramentorum, Herder, Barcelona 1958.

[3] M. RIGHETTI , Historia de la Liturgia , Vol. I y II, BAC Madrid 1955 y 1956

[4] A.G. MARTIMORT, La Iglesia en oración. Introducción a la liturgia , Herder, Barcelona 1987, nueva edición actualizada y aumentada.

[5] Ibid, p. 47.

[6] J. A. ABAD IBAÑEZ - M GARRIDO BONAÑO, Iniciación a la liturgia de la Iglesia , Madrid 1988.

[7] B.NEUNHEUSER, Storia della liturgia attraverso le epoche culturali , CLV, Ed. Liturgiche, Roma 1977, no está traducido al castellano. Id., Historia de la liturgia en Nuevo Diccionario de Liturgia, ed.Paulinas, Madrid 1987, pp. 966-998.

[8] Th. KLAUSER, Breve historia de la liturgia occidental, ed. Flors, Barcelona 1968

[9] B.NEUNHEUSER, Storia della liturgia attraverso le epoche culturali , CLV, Ed. Liturgiche, Roma 1977, p. 11.

[10] Ibid ., p. 14.

[11] J.JUGMANN, Herencia litúrgica y actualidad pastoral, ed. Dinor, colección Prisma, San Sebastián, 1961.

[12] A.BAUMSTARK, Liturgie comparée , tercera edición revisada por B. Botte, col. Irénikon, Chevetogne, Paris 1953.

[13] E. CATTANEO, Introducción a la liturgia de la liturgia occidental, Studium, Madrid 19 69

[14] C. VAGAGGINI, El sentido teológico de la liturgia , BAC 181, Madrid 1965, segunda edición.

[15] S. MARSILI, Il problema liturgico , en la Rivista liturgica 26(1939) 17. Véase también su artículo más reciente: Liturgia , en el Nuevo Diccionario de Liturgia, Madrid 1987.

[16] Id. La liturgia nella strutturazione della teologia , en Rivista Liturgica 58 (1971) 162.

[17] Id. Liturgia e teologia. Proposta teoretica, en Rivista Liturgica 59 (1972) 456.

[18] S. MARSILI, Teología litúrgica , en el Nuevo Diccionario de Liturgia, ed. Paulinas, Madrid 1987, p. 1965.

[19] D. BOROBIO, La celebración en la Iglesia , obra de la Asociación Española de Profesores de Liturgia, consta de tres volúmenes, ed. Sígueme, Salamanca 1985, 1988, 1990 respectivamente.

J. LÓPEZ , La Liturgia de la Iglesia, BAC, col. Sapientia Fidei, Madrid 1994.

Id. En el espíritu y la verdad, Secretariado Trinitario, dos vol. Salamanca 1987, 1994.

R. RUSSO, La celebración del misterio pascual , CELAM, 4 vol. Santafé de Bogotá, 1999.

M. AUGE, Liturgia. Historia. Celebración, Teología espiritualidad , Biblioteca Litúrgica 4, CPL, Barcelona 1995. Traducción del italiano.

M. KUNZLER, La Liturgia de la Iglesia , EDICEP, Valencia, 1999. Traducción del aleman.

J.M. BERNAL, Celebrar, un reto apasionante , Salamanca 2000.

[20] Constitución litúrgica Sacrosanctum Concilium , nn. 37-40.

[21] D. BOROBIO, Celebración en la Iglesia , 3 vol. Sígueme, Salamanca 1985, 1988, 1990 respectivamente.

[22] CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Instrucción De Liturgia romana et inculturatione (25,1,1994).

[23] J. LÓPEZ, En el Espíritu y la verdad. Introducción antropológica a la liturgia, segundo volumen, Secretariado Trinitario, Salamanca, 1994.

[24] . Id. La Liturgia de la Iglesia, BAC, col. Sapientia Fidei, Madrid 1994.