Recursos y fuentes - Prefacios de la Orden de Predicadores
PREFACIOS SANTOS DE LA OP
Santo Tomás de Aquino (28 enero)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Y bendecirte proclamando unidos tu gloria
en la fiesta de santo Tomás,
el cual, dedicándose totalmente a la oración
y al estudio de la divina revelación,
tú benignamente lo iluminaste
con la luz de la ciencia divina.
Con la verdad de sus enseñanzas
ahuyentó las tinieblas del error,
y, preclaro en vida y doctrina,
iluminó, de modo admirable,
como sol refulgente, a tu Iglesia.
Por eso
con los coros de los ángeles
y la muchedumbre de los santos
proclamamos tu alabanza cantando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Santa Catalina de Siena (29 de abril)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Y proclamar tus alabanzas en la fiesta
de la virgen y doctora santa Catalina,
a quien diste conocer
tus inescrutables secretos
y arder siempre de inmenso amor a tu Iglesia.
Ella te contempló en su continua oración
y con celo buscaba
devolver la unidad
donde había habido discordia.
Siempre humilde y obediente
exigía a la Iglesia de Cristo,
que, recordando su misión,
viviese siempre como fiel esposa suya
para presentarse ante ti sin mancha y sin arruga
al final de los tiempos.
Por eso
con ella, junto con todos los ángeles
y sus compañeros los santos,
proclamamos gozosos tu gloria,
cantando a una sola voz:
Santo, Santo, Santo…
Traslación de N. P. Santo Domingo (24 de mayo)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Tú quisiste renovar la vida de los Apóstoles
mediante nuestro Padre santo Domingo,
para dar a tu santa Iglesia
esplendor y seguridad.
Él, viviendo como Cristo en pobreza,
devolvió mediante su predicación
a la luz del Evangelio
a los que se habían alejado de ella,
ganando de este modo para Cristo
a numerosos hermanos.
Él quiso con acierto reunir consigo
a otros predicadores que,
iluminados por la sabiduría celeste,
se dedicasen totalmente
a la obra de la evangelización.
Por eso, Señor,
con todos los ángeles y santos
te alabamos, cantando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
San Pedro de Verona (4 de junio)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno
por Cristo, Señor nuestro,
y celebrar con toda devoción
el día del nacimiento a la gloria
del presbítero y mártir san Pedro.
Él fue predicador devoto de tu nombre
y luchador tan intrépido contra la herejía
que no dudó profesar la fe
con la efusión de su sangre.
Por, eso Señor,
nos unimos a este siervo,
cuya memoria hoy celebramos,
y nos asociamos a todos los coros
de los ángeles y santos
para proclamar tu gloria
cantando con entusiasmo tu alabanza.
Santo, Santo, Santo…
Nuestro Padre Santo Domingo (8 de agosto)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque con especial providencia
enviaste a santo Domingo,
como heraldo de la verdad
que él bebía de la sublime fuente del Salvador,
para quitar la sed del mundo.
Domingo, sostenido siempre
por la Madre de tu Hijo,
y lleno de celo
por la salvación de las almas,
encarnando la misma misión del Verbo
en sí mismo y en los discípulos,
que el Espíritu Santo reunió con él,
los hizo campeones de la fe
para la salvación de los demás,
llevando, mediante su predicación y ejemplo,
muchos hermanos a Cristo.
Hablando siempre contigo o de ti,
creció en sabiduría
y, haciendo brotar su apostolado
de la plenitud de la contemplación,
se dedicó totalmente
a la renovación de tu Iglesia.
Por eso,
con los ángeles y todos los santos,
proclamamos tu gloria,
cantando a una sola voz:
Santo, Santo, Santo…
San Agustín (28 de enero)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gloria, Padre Santo:
Porque atrayendo hacia ti
de modo admirable a san Agustín,
lo hiciste testigo y maestro de tu gracia
para que iluminara a tu Iglesia
con la admirable luz de su enseñanza.
Heriste su corazón con tu dulcísimo amor
y le infundiste el celo de buscar tu gloria
para reunir en vida comunitaria a los hermanos.
Predicador de la salvación eterna,
anunciándola sin descanso con su palabra
y mediante sus escritos,
promovió la unidad de la paz
y la fraternidad de la Iglesia.
Por eso,
junto con los ángeles
proclamamos tu gloria
cantando a una sola voz:
Santo, Santo, Santo…
Nuestro Padre san Francisco (4 de octubre)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque ensalzaste a tu siervo Francisco,
caminando por las sendas
de la pobreza absoluta y de la humildad,
a la cima de la perfección evangélica.
Tú le inspiraste cantar lleno de entusiasmo
y encendido de seráfico fervor
a toda la creación, obra de tus manos,
y, marcado con las sagradas llagas,
nos presentaste en él la imagen
de nuestro Señor Jesucristo crucificado.
Por él los ángeles alaban a tu Majestad,
la adoran las dominaciones y la temen las Potestades,
y los Cielos y las Virtudes de los cielos
junto con los bienaventurados Serafines
la celebran con igual alegría.
Te pedimos nos permitas
unir a ellos nuestras voces
cantando en humilde alabanza:
Santo, Santo, Santo…
San Alberto Magno (15 de noviembre)
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Por Jesucristo Señor nuestro.
Porque te dignaste destinar
a tu servidor san Alberto,
como amigo de la eterna Sabiduría,
para que con entusiasmo te buscara en todas partes
a ti, Creador del universo,
y te encontrase como el sumo bien
y lo más admirable de cuanto existe.
Del mismo modo que asoció
la ciencia humana con la fe divina
en la búsqueda de la verdad,
así de igual forma,
promovió la concordia entre los hombres,
buscando con esfuerzo la paz.
Vivió lleno de devoción,
adorando con fervor la Eucaristía
y venerando con amor filial
a la Madre de tu hijo hecho hombre.
Por eso con la multitud de los ángeles y de los santos
proclamamos el himno de tu alabanza
cantando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…