Recursos y fuentes - Documentos litúrgicos
Sexto Domingo de Cotidiano
Misal Hispano-Mozárabe
PLEGARIA EUCARÍSTICA
El sacerdote se acerca al altar y dice:
Me acercaré al altar de Dios.
Todos responden:
A Dios que es nuestra alegría.
El diácono dice:
Oídos atentos al Señor.
Todos responden:
Toda nuestra atención hacia el Señor.
El sacerdote, extendiendo las manos, prosigue:
Levantemos el corazón.
Todos responden:
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
El sacerdote dice:
A Dios y a nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, que está en el cielo, demos debidas gracias y alabanzas.
Todos responden:
Es justo y necesario.
El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta:
ILLATIO
Es justo y necesario, Dios todopoderoso, darte gracias, por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, el cual, sin dejar de compartir contigo la inmutable condición divina, asumió la naturaleza humana y canceló el pecado cometido por el hombre; constituído el último Adán, vivificó con el Espíritu a aquellos a quienes el primer Adán había causado la muerte como castigo del pecado. Por su obediencia reconcilió contigo, eterno Dios y Padre, a cuantos por la transgresión del primer padre había sido privados de la comunión con la vida divina; por el excepcional remedio de su encarnación, de su pasión y de su sangre, restituyó a la humanidad renovada la dignidad de la que fue excluida por la vieja debilidad. Todo ésto lo realizó tomando la condición de hombre Aquél que nunca se vió privado de tu potencia; se hizo hombre para salvar a los hombres sin dejar de ser Dios; conservó su naturaleza divina mientras reconciliaba a los hombres gratuitamente; se hizo semejante a nosotros sin cesar jamás de compartir tu dignidad, oh Padre; Al asumir la humanidad se puso al frente de los hombres sin perder su condición divina. Por esto, todos los ángeles no cesan de alabarle, diciendo así:
Todos cantan:
Santo, Santo, Santo,
Señor Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra
de tu majestad gloriosa.
Hosanna al Hijo de David.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Hágios, Hágios, Hágios, Kýrie o Theós.
El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta:
POST SANCTUS
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Unigénito y nuestro primogénito; primogénito por la gracia, unigénito por naturaleza; primogénito porque no hay nadie antes de Él, unigénito porque no hay nadie después de Él; el cual, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, permaneciendo perfecto como Tú y siendo verdaderamente uno de los nuestros.
Cristo, Señor y redentor eterno.
En inmediata conexión con su final prosigue:
El cual, la víspera de su pasión,
tomó pan
Toma la patena con el pan y, elevando los ojos, continúa:
dio gracias, pronunció la bendición,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed:
Esto es mi Cuerpo
que será entregado por vosotros.
Cuantas veces lo comáis,
hacedlo en memoria mía.
Todos responden:
Amén.
Deja la patena sobre el altar. Toma el cáliz y prosigue:
Lo mismo hizo con el cáliz al final de la cena, diciendo:
Éste es el cáliz
de la nueva alianza en mi Sangre,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
en remisión de los pecados.
Cuantas veces lo bebáis,
hacedlo en memoria mía.
Todos responden:
Amén.
Deja el cáliz sobre el altar y con las manos extendidas dice:
Cuantas veces comáis este pan y bebáis este cáliz,
anunciaréis la muerte del Señor
hasta que venga glorioso desde el cielo.
Todos aclaman:
Así lo creemos, Señor Jesús.
El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta:
POST PRIDIE
Al celebrar el memorial de la pasión, de la muerte y de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, te pedimos, Padre todopoderoso, que aceptes propicio, santifiques y bendigas estos dones que hemos ofrecido sobre tu altar y concedas a cuantos los reciban alcanzar la salvación eterna. R/. Amén.
Al final todos responden:
Amén.
El sacerdote junta las manos. Si en el Propio no se indica una fórmula especial, concluye con la siguiente doxología:
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas + de vida,
Al decir «las llenas de vida», hace la señal de la cruz sobre los dones sagrados.
las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos. R . Amén.