Liturgia Hispano-Mozárabe - La Confirmación en san Ildefonso de Toledo
Jesús Enrique García Rivas
LA CONFIRMACIÓN EN EL DE COGNITIONE BAPTISMI
DE S. ILDEFONSO DE TOLEDO.
BIBLIOGRAFÍA
Fuentes:
CAMPOS RUIZ, J., Santos padres españoles I. San Ildefonso de Toledo. El conocimiento del Bautismo. El camino del desierto , BAC, Madrid 1971, 223-436.
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Estudios:
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La Confirmación en el De cognitione Baptismi de S. Ildefonso de Toledo
1. Introducción.
1.2. Breves notas biográficas de s. Ildefonso.
Nada nos dice s. Julián en su Beati Ildefonsi Elogium [1] sobre la genealogía de s. Ildefonso ni sobre el lugar preciso de su nacimiento, pero se puede deducir del Elogium que su procedencia era goda, el nombre Ildefonso es de origen germánico según un estudio de Walde-Tokorny [2] , de una familia noble y adinerada si nos fijamos en la herencia recibida, después de la muerte de sus padres, con la que erigirá un monasterio para vírgenes.
Siguiendo a su biógrafo y si tenemos en cuenta el ingreso de s. Ildefonso en el monasterio de s. Cosme y s. Damián de Agali "al inicio de su infancia", algo que era natural entre las familias nobles, para que sus hijos adquirieran una buena formación, podríamos deducir que nació en Toledo, ya que Agali está a las afueras de la ciudad. Este dato lo afirman el resto de sus biógrafos [3] . J. Madoz [4] concuerda con s. Julián en que su formación se realizó en Agali. No obstante y siendo objetivos, tendríamos que decir que de su infancia y juventud solo se pueden hacer conjeturas, como por ejemplo que fuera discípulo de s. Isidoro en Sevilla, como propone Cixila [5] .
Según el propio s. Ildefonso fue ordenado diácono por el obispo Eladio antes del 633 fecha de la muerte del prelado [6] . Debía tener al menos venticinco años cumplidos, edad canónica exigida de acuerdo con lo preceptuado por el IV Concilio de Toledo, canon 20: "... Ideoque me ulteris fiat a nobis et divine legis canonicis admonemus sententiis, sed a viginti quinque annis aetatis levitae consecretur... Hispana [7] .
S. Julián nos aporta otro dato importante en la vida de s. Ildefonso que es su elevación a la dignidad abacial en el monasterio de Agali, aunque no nos dice la fecha de su elección. Se sabe, por otra parte que participó en calidad de abad en el VIII (653) y IX (655) concilios de Toledo. En este sentido, para los historiadores es una incógnita, que no participara, o al menos no consta en el X (656), concilio eminentemente mariano donde se fija la celebración de la fiesta de la Anunciación el 18 de diciembre, fiesta también llamada de la Expectación o de la O, que hace referencia a las bellísimas antífonas de esta parte del adviento.
La muerte del arzobispo Eugenio II, en noviembre del año 657 [8] , acabó con la tranquilidad monacal de s. Ildefonso. Recesvinto le obliga a ser metropolitano de Toledo, según nos relata s. Julián en su Elogio . La consagración episcopal se celebró "el año noveno del reinado de Recesvinto", es decir, a finales del 657. Su pontificado siguiendo el testimonio de s. Julián duró nueve años.
Durante este pontificado no se celebró ningún concilio, esto se debió según algunos biógrafos a que le tocaron vivir tiempos difíciles, según cuenta el propio s. Ildefonso a su amigo Quírico obispo de Barcelona [9] (656-666).
Le define s. Julián como "hombre temeroso de Dios, lleno de piedad y religión, grave en su modo de andar, venerable por la honestidad de su vida, de paciencia singular, fiel en su guardar el secreto, sumo en sabiduría y de ingenio penetrante en sus razonamientos". Flórez coloca la fecha de su muerte en enero del año 667 [10] . Su fiesta litúrgica se celebra el 23 de enero.
1.3. Su obra literaria.
Podríamos decir que la falta de concilios, de la que hemos hablado más arriba, es sustituida por s. Ildefonso con su producción literaria, que según su biógrafo s. Julián, se puede distribuir en escritos teológicos, litúrgicos, homiléticos y epistolares. No todas sus obras nos han llegado hasta nosotros. Hoy solo contamos con las siguientes:
De virginitate santae Mariae contra tres infideles [11]
De cognitione Baptismi. De itinere deserti [12]
De viris illustribus [13]
Epistulae [14]
Misas e himnos [15]
2. La confirmación en el Cognitione Baptismi.
2.1. División del tratado.
Nuestro tratado está dividido en 142 capítulos que para una mejor comprensión de la iniciación cristiana podrían ser distribuidos de la siguiente forma [16] :
Prefacio, capítulos 1 y 2: El plan salvífico de Dios se realiza por Cristo y en la Iglesia.
Capítulos 3-13: El bautismo en la economía de la salvación.
Capítulos 14-16: El bautismo de Juan y el bautismo de Jesús.
Capítulos 17-18: Atención pastoral a los candidatos al bautismo. Cualidades del catequista.
Capítulo 19: El anuncio de la Palabra previo a la fe.
Capítulos 20-35: Preparación inmediata a los sacramentos:
+ 20-29: Catecúmenos.
+ 30-35: Competentes.
Capítulos 36-96: Exposición del Símbolo.
Capítulos 97-121: El bautismo.
Capítulos 122-131: Confirmación.
Capítulos 132-135: Oración.
+ 133-135: El Padre nuestro.
Capítulos 136-138: Eucaristía.
Capítulo 139: Restauración del hombre por la penitencia y las lágrimas.
Capítulos 140-142: Consejos de la vida cristiana a los neófitos y liturgia postbautismal.
2.1.2. La Confirmación, descripción del rito y su significación.
El capítulo 122 de nuestro tratado se titula así: QUOD POST BAPTISMUM GLORIAE CANTICO DECANTATO AD UNTIONEM PROVEHENDUS EST HOMO.
En él s. Ildefonso nos relata que una vez finalizada la inmersión, acto esencial en la administración del bautismo, los neófitos se dirigían en procesión desde el bautisterio hacia la iglesia (catedral) donde se encontraban los fieles celebrando la liturgia de la Palabra. Durante la procesión se cantaba el cántico de acción de gracias por la liberación del poder del diablo. Ya en la catedral el neófito "es conducido a la unción del santo crisma para ser ungido con el espíritu de Dios y sea y se llame, por la unción y nombre de Cristo, cristiano".
Un tema discutido durante años por los investigadores es si la crismación es un rito más perteneciente al bautismo, o por el contrario formaba parte de los ritos de confirmación. J. Galtier [17] afirma que es un rito postbautismal. Por el contrario P. De Puniet [18] defiende que es un rito perteneciente al sacramento de la confirmación. Hoy tal discusión ya no existe, pues se considera esta unción postbautismal como parte del bautismo [19] . En la mayor parte de los documentos de la Iglesia hispana aparece claro que, después de la administración del bautismo, hay dos ritos en los que se unge al bautizado dos veces seguidas inmediatamente uno después del otro; la primera vez se le ungía sobre la cabeza y la segunda en la frente. Esta segunda unción, juntamente con la imposición de las manos y la oración que la acompañaba, constituirían el sacramento de la confirmación. El presbítero podía administrar la primera, con tal que se realizase la crismación con el crisma bendecido por el obispo, la segunda, en cambio no. La motivación por la que se introdujo en la Iglesia hispana la segunda crismación sería, en opinión de J. Coppens [20] , para adaptarse al rito de Roma, en donde la crismación se realizaba juntamente con la imposición de las manos. Sin embargo, en todo este problema no se puede perder de vista, que según otros documentos, el presbítero administraba el sacramento de la confirmación cuando el obispo no estaba presente, y a veces, cuando lo estaba pero con permisión y mandato suyo [21] . Tal era la situación histórica cuando s. Ildefonso escribe sus catequesis [22] .
El capítulo 123 se titula: DE UNGUENTO CHRIMATIS ET INSTITUTIONE EIUS
En él se indica el porqué de esta crismación y el origen de la misma: "Moisés fue el primero que compuso y elaboró, por orden del Señor en el Levítico (Lev 8, 2, 12, 13), el ungüento del crisma. Y esta unción fue aplicada por primera vez por el mismo Moisés a Aarón y a sus hijos como testimonio notable del sacerdocio y santidad". Continua s. Ildefonso diciendo que "después eran ungidos por este crisma los reyes en honor de su dignidad. De ahí que se dice con referencia a ellos: No toquéis a mis ungidos (Sal 104,15). En los sacerdotes y reyes era esta una unción mística, por la que se figuraba el futuro Cristo, Rey y Sacerdote. Pues el nombre de Cristo viene de "crisma", porque crisma se dice unción. Mas después que nuestro Señor Jesucristo, Rey verdadero y Sacerdote eterno, fue ungido por Dios Padre con el crisma celestial y místico, conforme a lo que se dice: Te ungió Dios, tu Dios, con el óleo de la alegría más que a tus compañeros (Sal 44,8), ya no sólo los pontífices y reyes, sino toda la Iglesia, se consagra con la unción del santo crisma por ser miembro santísimo del Rey y Sacerdote eterno. Por tanto, puesto que somos raza de elección y sacerdocio real, por eso somos ungidos, después del bautismo del agua, con el crisma, para que nos llamemos cristianos, del nombre de Cristo".
De estas palabras podríamos concluir que esta unción forma parte de los ritos postbautismales.
El capítulo 124 se titula de esta manera: QUOD PER VISIBILEM UNCTIONEM CORPORIS INVISIBILITER SPIRITUS SANCTUS OPERETUR ANIMAE UNCTIONEM.
Asegura U. Domínguez del Val [23] que este capítulo "es original de Ildefonso" y que "es uno de los pasajes teológica y ascéticamente más cálidos y hermosos de toda su catequesis. Aclara el aspecto positivo de la unción". Dice así s. Ildefonso en este capítulo: "El hombre, pues, es ungido exteriormente por este santo crisma, e interiormente se le infunde la virtud del Espíritu Santo, para que purificado el hombre por el bautismo en su totalidad, todo él crezca por la unción del espíritu, recibiendo el alma la fortaleza de la misma unción del Espíritu Santo, de modo que conozca a Dios como su habitador, ame a quien recibe en su interior, esté siempre con Él, sea regido por Él y haga la voluntad de Él; no lo contriste, porque el hombre ha sido sellado con Él en el día de su redención para ser, entre los miembros de Cristo, uno solo con Cristo, en cuanto crece y se rige por el espíritu de Cristo" [24] .
En lo descrito hasta ahora vemos que el arzobispo de Toledo pone de relieve tres puntos: el aspecto negativo del perdón del pecado (inmersión en el agua); aspecto positivo con la infusión de la gracia (unción); y una tercera parte que es la vivencia íntima que debe tener el cristiano con ese huésped que con tal fin ha recibido.
Tampoco ahora puede hablarse de sacramento de la confirmación [25] .
Capítulo 125: QUOD NON CHRISTO, SED HOMINIBUS DATUR SPIRITUS AD MENSURAM. Capítulo 126: DE DISCRETIONE, QUA SANCTUS SPIRITUS AD MENSURAM DATUR HOMINIBUS.
En estos capítulos nos explica cómo la gracia se da a los hombres con medida, pero no así a Cristo.
Capítulo 127: DE SPIRITU SEPTIFORMI INTERPRETATIO SANTI GREGORII PAPAE.
En este capítulo explica el Espíritu septiforme utilizando textos de s. Gregorio Magno [26] . Expone detenidamente los "dones celestiales" que "descienden", "uidelicet sapientiam, intellectum, consilium, fortitudinem, scienciam pietatem, timorem". Apoyándose también en textos bíblicos, cf. Is 11,2.
Capítulo 128: DE IMPOSITIONE MANUS.
S. Ildefonso, interpretando el siguiente versículo del Evangelio de S. Marcos: presentándole unos niños para que los tocara Él, abrazándolos e imponiendo sobre ellos las manos los bendecía (Mc 10,13), nos dice: "esta acción viene a significar que, al bendecir con palabras, se infunde el espíritu; cuando se toca con las manos, se representa la operación del poder espiritual. Así el rito de la imposición de la mano en los oficios sagrados vino a significar, por esa imitación de la acción divina, que todo párvulo, esto es, humilde por la fe y la obediencia espiritual, recibe de Dios, por medio del sacerdote [27] , la virtud de santificación. Bendice, por tanto, Jesús por su poder divino; impone las manos para que la humanidad asumida obre el efecto de salvación... Con miras, por tanto, a la salvación, a ejemplo de Cristo, el sacerdote impone las manos a los fieles con la bendición, porque tiene poder, conferido por la autoridad divina, para manifestar en las palabras de la bendición la infusión del espíritu y con la imposición de la mano se realice con vigor el contacto de la gracia espiritual.
Comentando U. Domínguez del Val este capítulo nos dice [28] : "En el texto se expresa con claridad: que el obispo, siguiendo el ejemplo de Cristo, con la palabra de bendición otorga al así bendecido el Espíritu Santo; que esta bendición va acompañada de la imposición de las manos por contacto inmediato [29] , simbolizándose con ello el vigor y fortaleza espiritual que recibe el neófito; que históricamente S. Ildefonso de Toledo es el primer escritor que habla de esta imposición de las manos por contacto".
La doctrina del capítulo 128 se completa con el siguiente: 129 RURSUM DE IMPOSITIONE MANUS, ET DE SPIRITU SANCTO, en la que se afirma que la imposición de manos en la que se confiere el don del Espíritu Santo se realiza oportunamente después del bautismo, sin precisar el momento exacto, con estas palabras: Post baptismum opportune datur cum manus impositione per episcopos Spiritus sanctus . Expresamente se subraya que el "ministro" de este rito es el obispo. Y da una razón neotestamentaria, aludiendo a la apostolicidad de S. Pablo, a la vez que nos relata lo ocurrido a Pedro y Juan en Samaría, según nos cuenta S. Lucas en los Hechos de los Apóstoles (Act 8, 14-18; 19, 1-7). Dejando claro que por "derecho divino", el ministro propio de la imposición de las manos es el obispo (sucesor directo de los apóstoles).
Capítulo 130: SPIRITUS SANCTUS DATUR A DEO.
Nos deja muy claro aquí s. Ildefonso que "por el don de Dios podemos recibir el Espíritu Santo, así no podemos conferirlo por nuestro propio poder. Mas para que se otorgue invocamos al Señor (epíclesis), dador de este don, a fin que por el ministerio de nuestra invocación se otorgue la gracia del poder divino". Está afirmando s. Ildefonso, con una profunda teología, que solo Dios otorga el Espíritu Santo; que Dios mismo se vale del obispo como cooperador suyo ("Deo toto cooperante") para conferir este don; que es Él mismo el que le impulsa a orar (epíclesis), y así, en una celebración litúrgica los neobautizados, reciben de Dios la plenitud de la santificación ("et ille plenitudinem santificationis infundit").
Capitulo 131: DE CHISMATE
Uno de los capítulos más importantes que s. Ildefonso dedica al sacramento de la Confirmación es este, en donde plantea el problema del crisma y la crismación. Creemos que merece la pena reproducir el texto que en sí mismo es muy clarificador: "Por quién debe ser consagrado el crisma sobre todo; como afirma el papa san Inocencio [30] , no por otro que por el obispo. Pues los presbíteros, aunque sean sacerdotes, no tienen sin embargo, la cumbre del pontificado. Y a solos los pontífices les corresponde tanto el administrar la confirmación ("consignent") como el conferir ("tradant") el Espíritu Paráclito; y esto no solo lo prueba la costumbre de la Iglesia, sino también aquel texto anterior de los Hechos de los Apóstoles que afirma que Pedro y Juan se dirigieron a conferir ("traderent") el Espíritu Santo a los ya bautizados [31] . A los presbíteros , en efecto, se les autoriza fuera de la presencia de los obispos, o en su presencia cuando bautizan, para ungir a los bautizados con el crisma ("chrismate baptizatos ungere licet"), pero que haya sido consagrado por el obispo ("sed quod ad episcopo fuerit consecratum"); con todo, no signan ("signare") en la frente con ese óleo, lo que solo es propio de los obispos cuando confieren ("cum tradunt") el Espíritu Paráclito.
En este texto, tan claro, vemos quién es el ministro de la confirmación: el obispo, vemos que ritos pueden realizar excepcionalmente y por delegación los presbíteros. Que tanto la imposición de la mano o de las manos [32] , de lo que hablamos más arriba, como la signación en la frente, son ritos que se realizan después del bautismo. Son muchos los autores, a los que nos unimos, que concuerdan con la opinión de que no son ritos independientes, sino que ambos forman un todo constituyendo el sacramento de la confirmación: la unción en la frente como "materia" y la imposición de las manos con la oración [33] como "forma" [34] .
Conclusión.
El esquema con el que dividíamos el tratado De cognitione baptismo (2.1.), nos ilustra perfectamente no solo en el desarrollo de la iniciación cristiana en la obra de s. Ildefonso, sino que a la vez hace una verdadera teología litúrgica, de los tres sacramentos presentándolos como una unidad.
En el tratado aparece el obispo cumpliendo su función de pastor y liturgo, acciones garantizadas por la "sucesión apostólica". Por eso es él el que signa la frente, e impone la mano, pidiendo el don del Espíritu Santo (capítulos 122-131).
Aparece el presbítero como su colaborador en la administración del bautismo.
Encontramos a los catequistas, y que cualidades éstos deben tener.
Vemos el desarrollo de la iniciación cristiana con sus distintas etapas: catecúmenos, competentes. La taditio symboli y su explicación (capítulos 36-96).
El Bautismo (97-121)
La Confirmación , sobre la que hemos reflexionado especialmente en este trabajo (122-131).
La oración (132) y el Padre nuestro, con su explicación (133-135).
Y por último la Eucaristía (136-138).
El final del tratado lo dedica a la restauración del hombre por la penitencia y las lágrimas (139). Consejos de la vida cristiana a los neófitos y liturgia postbautismal (140-142).
Como veíamos en clase los sacramentos de la iniciación en el occidente cristiano no romano siguen formando una unidad indivisible y lógica.
Anexo: Reproducimos aquí tres fórmulas transcritas en el Liber Ordinum , ed., M. FÉROTIN, o.c. La primera, con su rúbrica, indica la oración de crismación, columnas 32-33. Las dos siguientes col. 33-34; y 36-37, corresponden a las oraciones de intercesión (epicléticas) que el obispo podía recitar durante la imposición de la mano. Creemos que es importante transcribirlas porque, aunque no aparecen en el De cognitione baptismi , formaban parte esencial del sacramento de la confirmación.
32-33. Baptizato infante, accedit ad sacerdotem ille qui eum de fonte suscepit, tenens ipsum infantem uestitum in dextro brachio, capite discooperto, et crismat eum sacerdos, faciens signum crucis in sola fronte, dicens:
Signum uite eterne, quod dedit Deus Pater omnipotens per Ihesum Christum Filium suum credentibus in salutem. _ Amen.
33-34. Hoc peracto, item imponit ei manus impositionem, ita : "Deus qui unita uirtute mysterii in regenerandorum hominum sacramento Sanctum aquae Spiritum contulisti, ut Creator imperans creature illius officio tinctos ablueret, quos suo beneficio confirmaret, per illum tolleret labem pecati, per se compleret gratiam sacramenti, atque ideo in traditione beati babtismatis adicendam untionem crismatis precipisti: tuam, Domine, sequentes ut possumus sanctionem, te supplices petimus ac rogamus, ut infundas siper his famulis tuis Spiritum Sanctum tuum. _ Amen.
Spiritum sapientie et intelectus. _Amen.
Spiritum consilii et fortitudinis. _ Amen.
Spiritum scientie et pietatis. _ Amen.
Reple eos easque spiritu tui timoris, qui eis custodiam tui precepti salutaris inspirans, auram donicelestis adspiret: Quatenus, confirmati in nomine Trinitatis, et per crisma Christi, et per Christum mereantur effici christiani.
36-37. V. _ ALIA ORATIO MANUS INPOSITIONIS IN VIGILIA PASCHE
Sante Spiritus, omnipotens Deus, qui es Patri et Filio coeternus, et indissecabilis substantie maiestate unitus: qui post resurrectionem nostri Redemtoris et Domini, per pacis eius inestimabilem sanctitatem, apostolorum fueras pectoribus iam locatus; et ut per te ipsum quoque paterne federa promissionis conpleres, eorum post eius Ascensionem clarum inlustrasti conuentum flagrantium uirtute flammarum, et uerticibus insidens ian dicatos per ignitas linguas uariis loquellis ornatas, mundum denuo formasti nascentem: quorum in precatione descendens, uel manuum inpositione te tribuens, post lauacri festa candida, salutaris plena tui carismatis effusione fulsisti. A te fides exoritur, in te fides extenditur, et ex te fides armatur: in te noue uite cognitio: per teueteris uite purgatio, et uere uite, per uitam te docente, uitalis infunditur sciente plenitudo. Tu pastus animarum; tu dulcedo credentium; tu es inuisibilis pinguedo iustorum, quorum intercessione tuam clementiam deprecamur, ut hos famulos famulasque tuas illa tuarum uisitationum speciali benedictione santifices, qua tuis insignibus terribiliter in Apostolis micuisti.
Da eis, Domine, sapientiam, qua conculcent stultitiam sordidantem et astutiam mundi refugiant punientem. Da intelectum, quo seruent celestium medicamina preceptorum et spiritualium extinguant uenena serpentium. Da consilium, ut nouerint te esse quod es, nouerint se esse quod sunt, et in semetipsis fieri concupiscant unde tibi ex toto conplaceant. Da fortitudinem, ut maligni iacula conterant et repellant, armaque uictricia aduersus hostem improbum adprehendant et dimicare non desinant. Da scienciam, ut scire te ambiant et se nescire non lugeant. Da pietatem, que ad omnia salutifera conquirenda utilis esse cognoscitur. Da eis timorem tuum, quo dum te timuerint, ubi timor non est timere nichil possint.
Concede in eis perpetualiter tue gratie medicinam, ut qui iam caruerunt uulnere genuino, non procumbant iterum repetito. Quique renati sunt sacri babtismatis fonte, schismatum non pereant prauitate: et qui crismate delibuti sunt diuine unctionis, non torpescant oleo pecatoris; ut ignis tuus qui est uitalis et zelans torporem carnalis hebetudinis in eis excludat, et uigorem uigilantie spiritualis accendat. Tela urat hostilia, arma porrigat gloriosa, regeneratorum corda succedat, malarum concupiscentiarum flammas extinguat: ut in eis ignis tuus sue fortitidinis uigorem persistens amoris tui flamma preualeat. Per quem te uerum Deum trinum, non triplicem, sed unum, non solitarium confiteantur et credant, ut in eterna tecum regnaturi secula uiuant. _ Amen. Per tua magna.
Notas:
[1] S. JULIAN, Beati Ildefonsi Elogium , PL 96, 43-44.
[2] WALDE-TOKORNI, Vergleichendes Wörterbuch der indogermanichen Sprache I, Berlin-Leizig 1932, 439.
[3] Cf. M. CANAL, S. Hildefonso de Toledo. Historia y leyenda , Ephemerides Mariologicae 17 (1967) 446.
[4] J. MADOZ, San Ildefonso de Toledo , Estudios eclesiasticos 26 (1952) 470.
[5] J. GIL, Cixilianis vita Ildephonsi , en Corpus Scriptorum Muzarabicorum, I, Madrid 1973, 50-66.
[6] S. ILDEFONSO, De Viris Illustribus , PL 96, 202.
[7] J. VIVES, Concilios visigóticos e hispano-romanos , España Cristiana, vol. I, Barcelona-Madrid 1963, 208.
[8] E. FLOREZ, España Sagrada , tomo V, Madrid 1763, 272-275.
[9] Ildefonso, en las cartas de respuesta a Quírico, obispo de Barcelona, en E. FLÓREZ-M. RISCO, España Sagrada 29, Madrid 1775, 440-443, y en PL 96, 193-196; y las dos respuestas de Quírico, en E. FLÓREZ-M. RISCO, España Sagrada 29, Madrid 1775, 439-442, y en PL 96, 193-196.
[10] E. FLOREZ, España Sagrada , tomo V, Madrid 1763, 267.
[11] V. BLASCO GARCÍA, La virginidad perpetua de Santa María , en Santos Padres Españoles I, San Ildefonso de Toledo, BAC 320, Madrid 1971, 1-222.
[12] J. CAMPOS RUIZ, El conocimiento del bautismo. El camino del desierto , en Santos Padres Españoles I, San Ildefonso de Toledo, BAC 320, Madrid 1971, 223-436.
[13] SAN ILDEFONSO DE TOLEDO, De viris illustribus , PL 96, 195-206.
[14] Ibid., Epistulae , PL 96, 193-1
[15] B. ALTANER, Patrología , Espasa Calpe, Madrid 1956, 512 ss.
Cf. U. DOMINGUEZ DEL VAL, Personalidad y herencia literaria de s. Ildefonso de Toledo , Revista española de Teología 31 (1971) 137-158.
[16] Cf. J. M. HORMAECHE BASAURI, La pastoral de la iniciación cristiana en la España visigoda. Estudio sobre el De cognitione baptismi de San Ildefonso de Toledo , Estudio Teológico de S. Ildefonso, Toledo 1983. 44-45. I. LOBO, Notas historico-críticas en torno al De cognitione baptismi de San Ildefonso de Toledo , Revista Española de Teología 27 (1967) 140-141. L. ROBLES, Anotaciones en la obra de San Ildefonso De cognitione baptismi , Teología Espiritual 13 (1969) 387.
[17] J. GALTIER, La consignation dans les églises d'Occident , Revue d'Histoire Ecclésiastique 13 (1912) 257-301; ibid. Onction et Confirmation , ibid. 467-476.
[18] P. DE PUNIET, Onction et Confirmation , Revue d'Histoire Ecclésiastique 13 (1912) 450-466.
[19] A. HAMMAN, El bautismo y la confirmación , Herder, Barcelona 1970, 264.
[20] J. COPPENS, L'imposition des mains et les rites connexes dans le Nouveau Testament et dans L'Eglise ancienne , Paris 1925, 358.
[21] Véase la carta 36 de Braulio de Zaragoza a Eugenio de Toledo, en L. RIESCO TERRERO, Epistolario de San Braulio , Sevilla 1975, 143-147; Z. GARCÍA VILLADA, Historia eclesiástica de España , Madrid 1929, II, 2, 50-65; J. M. HORMAECHE BASAURI, o.c. 125-126.
[22] U. DOMÍNGUEZ DEL VAL, Historia de la antigua literatura latina hispano-cristiana , tomo IV, Fundación Universitaria Española, Madrid 1998, 244-245.
[23] U. DOMÍNGUEZ DEL VAL, o.c., nota 21, 245
[24] Utilizo la traducción de J. CAMPOS RUIZ, o.c., nota 11.
[25] U. DOMÍNGUEZ DEL VAL, o.c., nota 21, 246
[26] GREGORIO MAGNO, Homiliae in Hiezechihelem , 2, 7, 7, ed., M. ADRIAEN, CCL, CXLII, Brepols, Tournholti 1971; ib. Moralia in Job , I, 15, ed., M. ADRIAEN, CCL, CXLIII, Brepols, Tournholti 1979.
[27] En este caso "per Sacerdotem" equivale a "per Episcopum".
[28] U. FERNÁNDEZ DEL VAL, o.c., 246.
[29] D. VAN DEN EYNDE, Notes sur les rites postbaptismaux dans les églises d'Occident , en Antonianum 14 (1939) 250-277.
[30] S. Ildefonso toma el texto del papa Inocencio I en su carta al obispo Decencio, de fecha 19 de marzo del 416. Su cita es casi literal y además es una de las pocas veces que nuestro obispo toledano indica su fuente de inspiración. Podemos controlar el texto del papa en INOCENCIO, Epistula ad Decentium episcopus 3, Hispana , PL 88, 642. También encontramos este texto en E. DENZINGER, El Magisterio de la Iglesia , Herder, Barcelona 1963, nº 98.
[31] Act 8, 14-17.
[32] Estos términos se utilizan con gran libertad.
[33] El Liber Ordinum... o.c. nos propone las rúbricas y oraciones que se hacían durante la crismación e imposición de las manos y que incluiremos en apéndice.
[34] U. DOMÍNGUEZ DEL VAL, o. c., 247; Le Liber Ordinum en usage dans l'Eglise wisigothique et mozarabe d'Espagne du cinquième au onzième siècle , ed., M. FÉROTIN, Paris 1904, 33-34. A. BRAEGELMANN, The Life and Writins of Saint Ildefonsus of Toledo , Washington 1942, 90-93; J. MADOZ, San Ildefonso de Toledo , en Estudios eclesiasticos 26 (1952) 466; E. M. LLOPART, Les fórmules dela confirmació en el Pontifical Romá , en Liturgica 2 (1958) 121-180; L. ROBLES, Anotaciones a la obra de San Hildefonso ‘De cognitione baptismi' en Teología Espiritual 13 (1969) 414-419; J. M. HORMAECHE BASAURI, La Pastoral de la iniciación cristiana en la España visigoda. Estudio sobre el De cognitione baptismi de San Ildefonso de Toledo , Toledo 1983, 124-128.